martes, 20 de junio de 2006
DECEPCION
Hay momentos en la vida en que uno se siente decepcionado. Es la sensación que a mi me embarga cuando, como hoy, empiezo a percibir los primeros movimientos de los partidos políticos cara a las próximas elecciones locales.
El interés que mueve los hilos de sus políticas no está centrado, ni en el pueblo, como destinatario de sus afanes, ni en el interés general. Las conjeturas que manejan y los hilos que mueven están dirigidos únicamente al protagonismo de sus respectivos partidos, de cuyo triunfo depende su futuro y bienestar personal. El bien del pueblo no tiene cabida en sus cálculos y pronósticos. ¿Hasta cuando el pueblo aguantará todo esto?
El interés que mueve los hilos de sus políticas no está centrado, ni en el pueblo, como destinatario de sus afanes, ni en el interés general. Las conjeturas que manejan y los hilos que mueven están dirigidos únicamente al protagonismo de sus respectivos partidos, de cuyo triunfo depende su futuro y bienestar personal. El bien del pueblo no tiene cabida en sus cálculos y pronósticos. ¿Hasta cuando el pueblo aguantará todo esto?

