viernes, 12 de enero de 2007

DIÁLOGO CON EL ALCALDE

DIÁLOGO CON LOS VECINOS

Es oportuno recordar aquí aquella propuesta electoral que hacía el candidato a la alcaldía de Ribadeo en las elecciones pasadas. De las diez propuestas que hacía, en la segunda prometía a los electores una “Participación ciudadana efectiva en la administración local”. Prometía, pues, la participación de los ciudadanos, tanto en su condición individual como, sobre todo, a través de sus órganos representativos, las asociaciones de vecinos, en las tareas relacionadas con el gobierno local. Una participación efectiva en los actos de gobierno, en beneficio de la comunidad.
En las primeras etapas de su gobierno ha habido ligeros intentos de llevar adelante estas promesas. Se acordó una fórmula por la que las asociaciones podrían presentar dos preguntas, fuera de pleno, para ser contestadas por los portavoces políticos. Una solución que nada resuelve a nivel participativo, pues no facilita la participación en las decisiones del pleno, ni aún en los asuntos que les atañan.
Convocadas por la asociación de vecinos O Tesón, de Ribadeo, se reúne un grupo de asociaciones del concejo para dar forma y crear una Mesa de Asociaciones con el fin de poder participar en los asuntos de interés público con mayor fuerza. Para ello se le solicita al alcalde un calendario de reuniones periódicas para el estudio e información sobre los asuntos de interés del ciudadano. La historia de estas reuniones fue breve, apenas un año, ya que el alcalde desistió de continuar el diálogo establecido con ellas.
Preguntado insistentemente el alcalde por las razones de su rechazo a reunirse con la Mesa de Asociaciones, rehúsa cualquier explicación al respecto. Hace pública la explicación de su rechazo en unas manifestaciones a la COPE, el día 27 de diciembre pasado, en las que afirma que no la recibe porque “no se puede crear otro gobierno paralelo a través de esa Mesa de Asociaciones”. Se ignora si estas palabras son de su propia cosecha o habla por boca de ganso. Pues se tiene la impresión de que los hilos de la política municipal son manejados por personas ajenas al mandato otorgado por los ciudadanos.
De esta forma tan contundente, aquel diálogo que prometía con sus promesas de participación efectiva se ha quedado en un monólogo. Por miedo a lo que él llama un gobierno paralelo, que no era más que un diálogo sobre distintos puntos de vista para lograr un acuerdo o un acercamiento entre posturas sobre temas de interés municipal, para dar y recibir información en beneficio del pueblo, último destinatario de la acción de un gobierno, un diálogo enriquecedor que el propio alcalde debía impulsar, las promesas que hizo en su programa se vieron truncadas. Del análisis de su actitud se deduce que la capacidad de diálogo del alcalde es nula y la de engañar es total, como demuestran los hechos.
De esta experiencia fallida de comunicación del pueblo con sus gobernantes se deduce la necesidad de abordar este tema con valentía política y decisión. Próximas ya las elecciones municipales y en este momento en el que los distintos partidos que aspiran a participar en los comicios se disponen a confeccionar sus programas con sus ofertas, debe reflexionarse sobre la oportunidad y aun la necesidad de incluir en sus programas la promesa de ofrecer un Reglamento de Participación Ciudadana, para que, tanto las personas particulares, como las distintas asociaciones dispongan de un cauce adecuado y fluido para su relación con los órganos de la administración local.- José Mª Rodríguez

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