jueves, 22 de marzo de 2007
UNA LECCIÓN DE PASOTISMO
UNA LECCIÓN DE PASOTISMO
Es cierto que agua pasada no mueve molino. Quejarse ahora de la Autovía, como hacen muchos, y del enorme impacto negativo que supone para el paisaje en el entorno de Ribadeo y las dificultades de comunicación ciudadana que genera entre los vecinos de Vilaselán y Piñeira, no tiene sentido. Quienes hoy la critican tuvieron su oportunidad y su tiempo de hacerlo hace años y no lo hicieron. Y de aquel pasotismo del pueblo y de la actitud de sus dirigentes de entonces heredamos este horroroso esperpento, que rompe en dos el paisaje de esta bella comarca. Y no fue por falta de reflexión, que la hubo. Múltiples mesas informativas, manifestaciones, explicaciones y comentarios de todo tipo inundaron los medios casi a diario desde que allá por el año 1997 se conoció el trazado que pretendían hacer.
No se pedía dejar a Ribadeo aislado, sin autovía. Se pedía otro trazado, más lógico y menos dañino para la zona y para la villa. Un trazado distinto, del cual quedaría Ribadeo igualmente servido, sin tener que soportar su paso por zona urbana, con las funestas consecuencias que va a tener para el desarrollo futuro de nuestra villa. Pero, salvo unos pocos exaltados que, con mejor visión de futuro y previendo lo que iba a pasar, se manifestaban en contra de ese trazado, triunfó el pasotismo de aquellos que los criticaban diciendo: “fala porque lle tiran a casa”. Ahora ya no valen lamentos. La autovía está hecha. Sólo nos queda una lección. La de aprender, para otra ocasión, a dónde nos conduce el pasotismo y la irreflexión.- José Mª Rodríguez
Es cierto que agua pasada no mueve molino. Quejarse ahora de la Autovía, como hacen muchos, y del enorme impacto negativo que supone para el paisaje en el entorno de Ribadeo y las dificultades de comunicación ciudadana que genera entre los vecinos de Vilaselán y Piñeira, no tiene sentido. Quienes hoy la critican tuvieron su oportunidad y su tiempo de hacerlo hace años y no lo hicieron. Y de aquel pasotismo del pueblo y de la actitud de sus dirigentes de entonces heredamos este horroroso esperpento, que rompe en dos el paisaje de esta bella comarca. Y no fue por falta de reflexión, que la hubo. Múltiples mesas informativas, manifestaciones, explicaciones y comentarios de todo tipo inundaron los medios casi a diario desde que allá por el año 1997 se conoció el trazado que pretendían hacer.
No se pedía dejar a Ribadeo aislado, sin autovía. Se pedía otro trazado, más lógico y menos dañino para la zona y para la villa. Un trazado distinto, del cual quedaría Ribadeo igualmente servido, sin tener que soportar su paso por zona urbana, con las funestas consecuencias que va a tener para el desarrollo futuro de nuestra villa. Pero, salvo unos pocos exaltados que, con mejor visión de futuro y previendo lo que iba a pasar, se manifestaban en contra de ese trazado, triunfó el pasotismo de aquellos que los criticaban diciendo: “fala porque lle tiran a casa”. Ahora ya no valen lamentos. La autovía está hecha. Sólo nos queda una lección. La de aprender, para otra ocasión, a dónde nos conduce el pasotismo y la irreflexión.- José Mª Rodríguez

