Martes, 10 de abril de 2007

MANDAR Y GOBERNAR

MANDAR Y GOBERNAR

He aqu? dos formas de ejercer el poder: Mandar o gobernar. Dos conceptos muy similares, que mucha gente confunde, pero que esconden una n?tida diferencia entre ellos, sobre todo a la hora de ejercer el poder. A esta confusi?n contribuyen, sin duda, la corta experiencia democr?tica que conocemos sobre la forma de ejercer el gobierno, combinada con la larga trayectoria autoritaria de casi cuarenta a?os que hemos vivido y de la que a?n estamos contaminados.
?En d?nde est? la diferencia entre ambos conceptos? Mandar es una forma primaria y autoritaria de ejercer el poder, con la fuerza de la bota y de la voz, sin tener en cuenta a los dem?s. Es el cl?sico ?ordeno, mando y hago saber? con el que se dirigi? la vida pol?tica de nuestro pa?s durante muchos a?os. Gobernar, sin embargo, es otra cosa. Gobernar implica el compromiso de enfrentarse a las decisiones que se han de tomar en sinton?a con la legislaci?n y siempre dentro de un espacio de di?logo con los dem?s. Mandar, por lo tanto, es una postura f?cil y c?moda que est? al alcance de cualquiera que ostente el poder. Gobernar, sin embargo, es privilegio s?lo de los que tienen capacidad para dialogar y compartir el poder con los dem?s.
Las consecuencias que se derivan de cada una de estas dos formas diferentes de ejercer el poder, tanto para los gobernantes como para los gobernados, son evidentes.
Los que ejercen el poder mandando suelen hacerlo en solitario, siguiendo ?nicamente sus criterios personales sin tener que plegarse a las opiniones ajenas de los dem?s. En este marco personalista sus decisiones nada o poco tienen que ver con la realidad. Son decisiones autoritarias, ajenas a los problemas reales del pueblo, a quien le toca, ?nicamente, obedecer, sin poder participar, ni dialogar, ni discutir lo acertado o equivocado de las decisiones que se toman. Decisiones injustas y equivocadas muchas veces porque est?n desconectadas de la realidad objetiva.
Los que gobiernan, en cambio, someten sus decisiones al criterio de los dem?s, mediante la participaci?n y el di?logo. Sus decisiones son fruto de la opini?n y experiencia compartida con los gobernados y, por lo tanto, con menos margen de error. Decisiones que se ajustan a las necesidades reales de los gobernados, m?s justas y con menor margen de error.
Mandar, pues, est? al alcance de cualquiera que ostente el poder. Pero gobernar es privilegio de pocos. De estos dos diferentes actitudes de ejercer el poder hay sobrados ejemplos en la vida diaria. Pero, por ser m?s c?modo y f?cil, abundan m?s los que mandan que los que gobiernan en la sociedad. Son los viejos estilos y formas que a?n siguen vigentes en muchos de nuestros concejos.
Quienes se aprestan para competir en la lucha por el poder en los concejos, har?an bien en mentalizarse de que en democracia es fundamental gobernar, dando participaci?n a los gobernados en las decisiones mediante el di?logo, utilizando los medios que arbitran las normas en una democracia, sin escudarse para ejercer el mando en las obedientes mayor?as que los apoyan en las urnas.

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