Domingo, 20 de mayo de 2007

LA PARTICIPACI?N DEL PUEBLO EN LA VIDA POL?TICA

LA PARTICIPACI?N DEL PUEBLO EN LA POL?TICA

El art?culo 23 de la Constituci?n consagra el derecho que tienen los ciudadanos a participar en la vida pol?tica, bien directamente, bien por medio de representantes libremente elegidos.
Este derecho de participaci?n lo vienen ejerciendo los ciudadanos cada vez que son convocados a las urnas - lo que acontece cada cuatro a?os - para elegir a aquellas personas que han de gestionar los intereses p?blicos durante un cuatrienio.
Es, precisamente, durante el per?odo preelectoral cuando se produce un fuerte intercambio de ideas y opiniones entre los ciudadanos sobre temas de inter?s, como el modelo de ciudad que se quiere, el urbanismo, el medio ambiente, la protecci?n de las personas dependientes y otras cosas de inter?s para la ciudadan?a. Se crea una atm?sfera de opini?n y de reflexi?n durante esos d?as que debiera prolongarse indefinidamente entre los vecinos, como una actitud permanente, una vez pasado el per?odo electoral.
Los distintos candidatos a la alcald?a prometen en sus programas que van a contar con el pueblo a la hora de gobernar. Y acuden a los vecinos en busca de sugerencias para conocer sus inquietudes y prometer darles respuesta. ?Qu? ocurre despu?s? Una vez instalados en el poder esta promesa nunca se cumple porque despu?s no escuchan a nadie y oyen s?lo lo que les interesa. Pasadas las elecciones, se sienten leg?timos representantes de la ciudadan?a y no necesitan escuchar nada m?s.
Y el pueblo retorna a su sue?o y apat?a pol?tica. Carece de mentalidad urbana y retorna a esa visi?n individualista aldeana. Ignora que la llamada pol?tica activa no es una condici?n exclusiva de aquellas personas que se presentan en una lista para ser elegidas para gobernar. Es un derecho y una exigencia del pueblo, que tiene el derecho y el deber de opinar, pasadas ya las elecciones, sobre los temas que afectan a la comunidad, como la educaci?n, la sanidad, los servicios sociales, el medio ambiente o la cultura, y sobre todos los temas en los que puede hacer aportaciones.
La aportaci?n, pues, que los vecinos pueden hacer a las estrategias del gobierno no deben terminar el d?a de las elecciones. No deben quedar reducidas a un mero examen cuatrianual, como es el d?a de la llamada a las urnas. Es aqu? en donde deben entrar en juego los necesarios mecanismos de participaci?n ciudadana que se deben establecer para hacer esto posible y eficaz. Para hacer posible que los ciudadanos puedan estar de alguna manera en el centro de decisiones para poder participar opinando, construyendo, sugiriendo y debatiendo sobre los asuntos que interesan al pueblo. En una palabra, se trata de encontrar la f?rmula para establecer un di?logo permanente entre los gobernantes y los gobernados, que se prolongue m?s all? del d?a de las elecciones, para construir as? una sociedad m?s viva y democr?tica. Se necesitan gobiernos abiertos y receptivos, dispuestos a escuchar las sugerencias de los ciudadanos para mejorar la gesti?n de los asuntos p?blicos. Los pol?ticos que tienen miedo a la cr?tica, a la sugerencia o al debate y los que desean el ejercicio del poder en solitario, como acontece con los de Ribadeo, se convierten en sospechosos. Sospechosos de querer ostentar el poder en solitario para poder hacer libremente sus fechor?as. Desprecian a quienes se preocupan del inter?s ciudadano y los amenazan a que, si quieren hablar de pol?tica, se ?expongan? al veredicto de las urnas. Rechazan las opiniones pol?ticas de los dem?s, olvidando que todo el mundo puede y debe opinar sobre la gesti?n de los asuntos del pueblo. Y el pueblo que no se ocupa de la pol?tica renuncia al ejercicio de sus derechos y a la obligaci?n de contribuir con sus aportaciones a un mundo mejor.
Las asociaciones son, pues, convenientes y necesarias. Representan la fuerza frente al poder. Por eso son rechazadas por aquellos que pretenden utilizar el poder en su provecho. Pero quienes buscan el poder como servicio se sentir?n m?s arropados en sus decisiones si cuentan con el apoyo de los vecinos.
Por eso parece urgente impulsar la elaboraci?n de f?rmulas de participaci?n de los ciudadanos y asociaciones, como pueden ser un Reglamento de Participaci?n Ciudadana, Consejos ciudadanos o la figura del Defensor del vecino, por parte del concejo a fin de establecer los momentos, las formas y las materias a trav?s de las que los ciudadanos, de forma individual o colectiva, puedan hacer realidad su permanente participaci?n en los asuntos locales, una vez pasadas las elecciones.
Los actuales candidatos a gobernar Ribadeo no se hicieron eco de esta demanda. Prefieren el gobierno en solitario. ?A qu? tendr?n miedo? ?Por qu? rechazan la participaci?n ciudadana?- Jos? M? Rodr?guez

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