S?bado, 12 de enero de 2008

IMPUNIDAD

IMPUNIDAD

La cosa se ve?a venir. En democracia los votos mandan e imponen su voluntad. Los intereses generales ceden su puesto frente a los intereses privados y pol?tico-partidistas de ciertos personajes que act?an desde la sombra. Nuestros ediles s?lo necesitaban un dictamen jur?dico favorable para aferrarse a ?l como a un clavo ardiendo y justificar as? sus pretensiones. Y ese dictamen lleg?, o se le hizo llegar, para revestir de cierta aureola de legalidad los acuerdos de los ediles. Ignoran estos que lo legal no siempre es garant?a de ?tica y de moralidad. S?lo de impunidad. El aborto, autorizado por ley, por ejemplo, es legal, pero no es ?tico ni moral. Y hasta, a veces, la ley se convierte en instrumento de muerte, como pasa en algunos pa?ses que aplican la m?xima pena, a pesar de los muchos moralistas que la condenan por inmoral. La ?tica y la moral superan la ley y son garant?a de salud social, mientras que la ley no siempre lo es. Y a aquellos que tratan de justificar sus decisiones ampar?ndose en la legalidad, hay que recordarles lo que dec?a el gran moralista latino, S?neca, al que ya he citado otras veces: Quod non vetat lex, hoc vetat fieri pudor. ?Lo que las leyes no prohiben, puede prohibirlo la moralidad?.
Seg?n las informaciones de que dispongo los ediles del concejo de Ribadeo, movidos por los oscuros hilos de ciertos personajes que pretenden dirigir la pol?tica municipal en su beneficio, en vez de exigir a los promotores la reposici?n de la legalidad en las mencionadas construcciones afectadas, con esta anunciada amnist?a se disponen a legalizar por acuerdo plenario unas 160 viviendas ubicadas en esos edificios afectados de ilegalidad. Una medida que, para mayor cinismo, incluye, adem?s, la legalizaci?n del tantas veces denunciado edificio de A Lodeira, exponente de los intereses ocultos del ex alcalde, Vacas, con el exceso de toda una planta que pretenden legalizar por la aplicaci?n a posteriori del futuro Plan de Urbanismo. Es decir, crear una norma para absolver un delito. Una decisi?n lamentable, pues con esta mala e interesada gesti?n, dedicada a complacer los intereses de algunos notables, se est? tolerando y posibilitando la proliferaci?n de un caos en la construcci?n que acarrear? graves problemas en el futuro. Estamos ante una decisi?n que convierte al concejo en colaborador necesario de una situaci?n ilegal a costa del urbanismo. Y as? nuestros ediles, con una simple firma en el papel y sin despeinarse, se disponen a consagrar con este acuerdo una v?a de tolerancia hacia el futuro para que algunos se enriquezcan a costa de un urbanismo ilegal consentido por esta arbitraria amnist?a. Y mientras esos promotores se lucran de la ganancia il?cita que les supuso los excesos de altura edificada, los ediles, algunos de ellos responsables por acci?n u omisi?n de esas ilegalidades, se disponen a zanjar la cuesti?n echado tierra sobre el asunto por un pu?ado de votos o de otra cosa, o por beneficiar a unos amigos. Pero no puedo por menos de felicitar a los propietarios afectados por esta medida porque estoy seguro de que no son responsables del problema que les sobrevino por la desmesurada avaricia de ciertos promotores y la pasividad de algunos alcaldes.
Sin embargo, los efectos de esta permisiva actitud de los ediles no van a suponer ?nicamente la reposici?n de la legalidad quebrantada, como afirma el alcalde. Las consecuencias de ese acuerdo van a representar, m?s bien, una amnist?a para los defraudadores y la consagraci?n y garant?a de impunidad frente a similares actitudes que, sin duda, se han de reproducir en el futuro, inspiradas por este ejemplo. Es cierto que el alcalde se dispone a exigir mediante decreto la reposici?n de la legalidad quebrantada, al mismo tiempo que anuncia expedientes sancionadores contra esos cinco infractores. Pero, ?cree, de verdad, el alcalde que sus expedientes se resolver?n con el derribo de las alturas ilegales? Por otra parte los procedimientos sancionadores que establece la ley est?n muy por debajo de los beneficios que se derivan de la infracci?n de las normas urban?sticas, lo que favorece su difusi?n. Quebrantar la ley resulta, a veces, rentable y merece la pena pagar la sanci?n.
?Qu? piensa la gente de todo esto? Ignoro si mi postura representa la voz del pueblo. No son pocos los que en la calle me manifiestan su sinton?a con mis opiniones. Pero a ellos, como a mi, nos pasa como a la sobrina y al ama de Don Quijote cuando intentaban apartar del pensamiento de su se?or retomar el ejercicio de su mal andante caballer?a. Sus esfuerzos no eran m?s que ?predicar en desierto y majar en hierro fr?o?.- Jos? M? Rodr?guez

Comentarios

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  • Fecha: Domingo, 13 de enero de 2008
  •  | 
  • Hora: 13:25

Autor: agremon

S?mome ? opini?n, punto por punto.

  • Fecha: Domingo, 13 de enero de 2008
  •  | 
  • Hora: 14:01

Autor: jmrd_ribadeo

Agradezo a valiosa opini?n de Agrem?n ?s mi?as tesis. Esto demostra que estamos no cami?o correcto.