Viernes, 23 de abril de 2010

EL FUTURO DE LA TERCERA EDAD

            El futuro que el destino le va a deparar a la población ribadense cuando se acerque a la edad dorada no parece nada halagüeño. Un colectivo que será cada vez más numeroso y estará más desprotegido por las condiciones de vida que el moderno modelo de familia parece le va a imponer sin remedio. Un modelo de vida que el ahora llamado progreso está imponiendo a la sociedad y trae como consecuencia inevitable para las familias la exigencia de anteponer la dedicación al trabajo al cuidado que sus mayores se merecen y esperan de ella. Es por eso que la gran mayoría de las personas estamos expuestos a sufrir un forzado destierro familiar en una de esas pocas casas especiales que hay dedicadas al acogimiento de los ancianos. Son los antes llamados asilos, y ahora geriátricos o residencias de la tercera edad; una denominación esta última que suena muy bien al oído para diferenciarla de los asilos, aunque responda a la misma realidad.

            Sobre este tema he escrito ya muchas veces, intentando despertar en el ánimo de los políticos locales su preocupación por este gran problema social y su interés por conseguir la solución de esta urgente necesidad. Una grave necesidad, sobre todo en Ribadeo, que ve aumentar incesantemente su población y por lo tanto el número de los candidatos que se verán avocados en un futuro próximo muy próximo a necesitar de este recurso público para pasar sus últimos días. Pero mis llamadas fueron, como dice Cervantes cuando relata los inútiles esfuerzos de la sobrina y el ama de D. Quijote por apartar a su tío y señor de volver al ejercicio de la malandante caballería, “predicar en desierto y majar en hierro frío”. Los gestores municipales, preocupados por el desarrollo de otras actividades más asequibles a los fondos municipales que les pudieran aportar rendimientos electorales más fáciles e inmediatos han ido uno tras otro, pues “ab uno disce omnes” como dice el poeta Virgilio, vaciando las arcas municipales hasta endeudar gravemente al concejo, privándolo así de la capacidad económica para abordar este urgente y grave problema. Y así estamos, sin que hoy se vislumbre posibilidad alguna de que lleguemos un día a disfrutar de este necesario y esperado servicio, como lo hicieron otras poblaciones cercanas con muchos menos recursos que Ribadeo. Para apagar el grito de los ciudadanos y tranquilizar sus propias conciencias se hizo circular el rumor de que se proyectaba hacer una residencia moderna en la propiedad de la rectoral de Ove, cedida temporalmente por el obispado de Mondoñedo para este fin mediante un convenio. Falsos y engañosos rumores, para mantener colmada la ilusión y la esperanza del pueblo “ad captandum vulgus”. Porque, hasta donde yo sé, este convenio sólo implica el uso de bien, pero no su propiedad, condición indispensable para poder disponer de las aportaciones necesarias de la Administración Autonómica para la construcción del proyectado geriátrico.

            La Comarca del Eo del día 10 de abril era portadora de una sugerencia hecha al concejo por nuestro buen amigo y vecino, colaborador habitual de este semanario, D. Gilberto Suárez, persona que tiene suficientemente acreditado su interés por Ribadeo y por todo lo que signifique una mejor calidad de vida para sus habitantes, así como su preocupación por el futuro de tantas personas como las que se van a ver abocadas a sufrir los problemas de la falta de un acogimiento decente en su propia localidad para pasar sus últimos años. Apuntaba en su comentario el Sr. Suárez la posibilidad de que el ayuntamiento adquiriera un edificio que está en venta, contiguo a la residencia de ancianos “Hospital de San Sebastián” de esta localidad, con el fin de que se pudieran habilitar más habitaciones en ese centro para poder dar cabida a las personas que hoy están fuera de Ribadeo en residencias de otras localidades y a tantas otras personas que están en lista de espera. Me parece muy laudable su propuesta, fruto de su inquietud y sensibilidad por la solución de este grave problema, aunque ignoro la posible viabilidad de esta propuesta por tratarse de un edificio separado del Hospital por una calle. Pero, en todo caso, su propuesta no va a poder ser tenida en cuenta, por la grave falta de fondos municipales.

            Porque el problema principal estriba en que el concejo carece de posibilidad alguna para poder hacer frente a una necesaria primera inversión de un bien, condición sin la cual es imposible esperar la colaboración de ninguna otra administración. Es por eso que Ribadeo está condenado a pasar muchos años sin un geriátrico moderno y decente, adecuado a los tiempos actuales. Y los futuros ancianos se verán obligados a emigrar, si tienen suerte de encontrar cabida, a otros establecimientos alejados de su entorno en donde ya están otros ancianos de nuestra localidad. Y todo esto, ¡es lamentable tener que decirlo! ocurre por la traición de los políticos locales que prometiendo en sus programas electorales dedicarse a servir al pueblo, lo que realmente luego ocurre es que se aprovechan del pueblo para sus torcidos fines e intereses personales, dejando a los vecinos en la estacada.- José Mª Rodríguez

 

           


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