S?bado, 22 de mayo de 2010

ALEA JACTA EST!

           Como estaba previsto, a las 9 de la mañana del día 21 de mayo dio comienzo el Pleno Extraordinario convocado por el alcalde para someterse ante el pleno a una cuestión de confianza, ligada a la aprobación de los Presupuestos denegados por los grupos de la oposición en el Pleno anterior. Y la impresión que se obtiene al ver el escenario que rodeaba este Pleno, con la presencia de funcionarios entre el público esperando conocer la suerte de los 68.000 euros y el destino que le podía esperar al alcalde, y las explicaciones dadas por los portavoces de los grupos políticos es que lo que más pesa en las posturas y decisiones adoptadas por ellos no es precisamente el servicio a la ciudadanía ni el interés general del concejo, sino el interés privado de las personas, el rendimiento político para los distintos grupos de la oposición y, todo esto bien adobado con la amarga salsa de la venganza. Un Pleno que se convirtió en un cruce de acusaciones entre el gobierno y la oposición. Estos porque el alcalde no había cumplido con el compromiso de repartir entre los funcionarios los 68.000 euros acordados; y aquel calificando a los concejales de la oposición de patéticos por ceñir su negativa a la aprobación de los Presupuestos al mezquino reparto de unos fondos. Y en medio los ciudadanos a punto de quedarse sin Presupuestos y sin poder percibir, por lo tanto, las subvenciones destinadas a obras y servicios.

            Con todo respeto para los grupos de la oposición, creo tenía otro motivo de más calado para justificar su rechazo a estos Presupuestos: su falta de adaptación a la situación actual y su tendencia al despilfarro en unos momentos de graves dificultades. Véase, sino, el aumento de 100.000 euros en los gastos destinados al apartado de cultura. Y digo cultura por llamarla de alguna manera.

            Con las palabras del alcalde explicando el sentido de la presentación de esta cuestión de confianza, amparada en la normativa, y su actitud con los Presupuestos e invitando a los concejales a reconsiderar la postura negativa mantenida en el Pleno anterior, da paso seguidamente a la intervención del portavoz de cada grupo político para manifestar su postura.

            El Sr. Rivas, portavoz de UPRI se ratifica en su postura de repudiar al gobierno del BNG al frente del concejo, rechazo basado en el incumplimiento de los compromisos adquiridos en el Pleno que le ordenaba la distribución entre los funcionarios y personal del concejo de los 68.000 euros, en la ineficacia del gobierno y en el excesivo gasto que soportan los Presupuestos presentados por el equipo de gobierno. Y anuncia su negativa a la aprobación del Presupuesto.

            El Sr. Pérez Vacas, portavoz del PSOE, interviene seguidamente para acusar al alcalde de gobernar con actitudes autoritarias, rechazando el consenso con los demás partidos, pasando a defender la postura de los sindicatos. Unos sindicatos que ahora se allanan a aceptar las propuestas del alcalde sin que este tomase en consideración su cambio de actitud, dado que las circunstancias actuales, como todo el mundo sabe, son muy distintas.

            En su intervención el Sr. Rodríguez Andina, portavoz del PP, mantiene la misma postura adoptada en el Pleno anterior sobre la negativa a la aprobación del Presupuesto en base a que el alcalde, después del incumplimiento del Pleno que le ordenaba el reparto de los 68.000 euros, ya no resulta creíble. Y acusa al alcalde de no hacer nada para llegar a acuerdos con los restantes grupos políticos y de intoxicar a la población con sus intervenciones, justificativas de su actitud, ante los medios de comunicación.

            Interviene, finalmente, el alcalde para acusar a todos los grupos de la oposición de rechazar los Presupuestos en base únicamente a algo tan trivial como la negativa a repartir la bolsa de 68.000 euros entre los funcionarios. Algo que no había podido hacer, se justifica el alcalde, amparado en la legalidad y en que los sindicatos se habían mantenido inflexibles en sus irrazonables reclamaciones frente a las propuestas del alcalde. Fundamenta su negativa al cumplimiento del acuerdo plenario en base a que considera ese reparto lineal del dinero injusto e ilegal. A estas razones, sólo le faltó añadir una muy importante: la ausencia de ética que tal reparto implica, teniendo en cuenta la situación general. Claro está que la ética es un concepto extraño en el mundo de los políticos. Y una vez más se afirmó en que no puede gobernar bajo presiones y que está dispuesto a dejar la alcaldía si la oposición quiere nombrar otro alcalde.

            Sometida a votación la cuestión de confianza del alcalde, dio por resultado 4 votos a favor del BNG y 8 votos en contra de los otros tres grupos de la oposición. Rechazada la cuestión de confianza y con ella los Presupuestos, queda, pues, abierta la puerta a una nueva situación: o bien los grupos de la oposición se ponen de acuerdo para proponer, en el espacio de 30 días, un nuevo alcalde votado por una mayoría absoluta, para lo que necesitan 7 votos, o bien, si no lo hacen, quedan aprobados los Presupuestos y el alcalde actual continúa en su puesto. Difícil dilema para los grupos de la oposición. Falta un año para las próximas elecciones municipales. Un duro hueso que roer para un nuevo alcalde. Un concejo sin recursos. Graves problemas pendientes de resolver. Y exponerse al desgaste que puede significar un año gobernando con graves dificultades. ¿Habrá algún osado que se atreva? El aforismo escolástico nos dice que de “posse ad esse, non valet illatio”. Pero la experiencia nos dice que en el mundo de la política todo es posible. Yo tengo apostado, y espero ganar, a que no se presenta ninguna candidatura. “Alea jacta est”.


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