viernes, 18 de marzo de 2011

UN EXPOLIO SIN ACLARAR

            Pasaron ya cuatro meses desde que trascendió la triste noticia del ya famoso expolio ejercido sobre las ocho vidrieras policromadas de la capilla del cementerio. Una destrucción, no sabemos si intencionada o no, de este precioso y artístico legado de nuestros bienhechores antepasados y orgullo del pueblo de Ribadeo, que nos recuerda las bárbaras actuaciones de los vándalos contra la capital del imperio romano. El concejo de Ribadeo, responsable de la tutela y conservación del patrimonio artístico del concejo, puso en manos de una escuela taller de Empleo “Ría do Encontro”, patrocinada por la Asociación “Puente de los Santos”, la restauración de la capilla del cementerio de Ribadeo, con el fin de contribuir, al mismo tiempo, a la formación de unos cuantos alumnos con vistas a su reinserción laboral y social. ¿Y qué pasó? Que el resultado de su actividad educativa y restauradora fue la destrucción de las hermosas vidrieras policromadas que adornaban la mencionada capilla, regalo de nuestros esforzados benefactores emigrantes e insigne tesoro escasamente presente en el arte decorativo de los templos gallegos, cambiando así para siempre la fisonomía de este lugar de oración.

.           Y aunque ante este hecho, tanto el pueblo de Ribadeo, como los gestores municipales y aun la misma oposición política siguen callados, sin pedir ni dar explicaciones de este atropello, algunos queremos saber y demandamos que se nos diga qué ocurrió, y quién o quienes son los responsables de este ignominioso siniestro.

            Para empezar, el hecho ocurrido con estas vidrieras pone de manifiesto la incompetencia técnica de la dirección de esas escuelas taller. ¿O trabajan, acaso, improvisando, sin dirección y sin proyecto? ¿Es tan irresponsable nuestra administración local que pone en sus manos los valiosos elementos arqueológicos y artísticos de nuestro patrimonio, sin otro control que la improvisación y la ocurrencia de los alumnos de una escuela taller? ¿Quién puso en manos de estos alumnos la restauración de esta capilla sin un protocolo de actuación para velar y proteger sus tesoros artísticos? ¿Es esta la tutela que ejerce nuestra corporación municipal sobre el patrimonio local?

            Como pedí en otra ocasión anterior, espero que la única vidriera que se salvó de esta vandálica destrucción sea repuesta en su sitio original para que quede como testimonio del refinamiento y buen gusto de aquella generación de principios del siglo pasado y de elocuente contraste, al mismo tiempo, con la barbarie actual, y sirva de ejemplo de cara a evitar futuros errores en la conservación y tutela efectiva del patrimonio artístico local. Apelo a la responsabilidad directa del alcalde actual para que repare así, aunque sea muy parcialmente, el daño causado.

            Y ante el silencio oficial que cubre este triste suceso, y que parece dirigido a  condenar a un pertinaz olvido este atropello, el pueblo de Ribadeo, verdadero heredero y titular de estos tesoros, permanece también resignadamente ajeno y callado ante este lamentable acontecimiento, mientras oculta su rostro bajo las alas de su comodidad y de su pasotismo egoísta, permitiendo así que este lamentable hecho quede sumido en el olvido, como si nada pasara. Y si hoy nos callamos, olvidando lo ocurrido e ignorando la responsabilidad de los culpables de este atropello, mañana puede volver a ocurrir impunemente lo mismo.

            Y los portavoces de los partidos políticos en la oposición, que tanto vigilan y tenazmente critican todos los pormenores de la gestión del gobierno local, el uno ocupándose de si los viales se arreglan o no en los períodos preelectorales; el otro pronunciándose sobre si las iniciativas ciudadanas para la construcción de una nueva Residencia para Ancianos deben pasar por las urnas para acreditar su respaldo, olvidando así el expolio de las vidrieras, a pesar de su condición de Jefe Provincial de Cultura y Patrimonio; y el tercero proponiendo la imposición de nuevas tasas al pueblo antes ya de alcanzar el gobierno local a través de las elecciones. Todos permanecen mudos ante este grave atropello, como si un pacto secreto sellara su boca.

            Pero, aunque el gobierno local se calle, la oposición se olvide y el pueblo se inhiba, yo no me resigno, ni a callarme, ni a olvidarme, ni a inhibirme. Y, por la parte alícuota de responsabilidad que me toca como vecino de este concejo, reclamo que este triste atropello se esclarezca y se explique a la gente y se exijan las responsabilidades a que haya lugar en donde proceda.

           


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