domingo, 22 de mayo de 2011
¿ESTÁ INDIGNADO RIBADEO?
Democracia en estado puro. Eso está siendo la Puerta del Sol estos días. Con sus defectos e imperfecciones, con sus aciertos y desaciertos en la elaboración de sus propuestas. Acaso desconozcan la ruta que tienen que recorrer, pero se han puesto en camino. Han despertado de su prolongada hibernación. No les quedaba otra salida. Como un rebaño sin pastor, se han reunido en busca de una salida para escapar de los hambrientos lobos que los amenazan, que no son otros que esa clase política mediocre y mendaz, cuando no delictiva, que vive succionando el dinero procedente de los sudores de la clase trabajadora. Sin experiencia y sin dirigentes, superando ideologías dispares y propuestas dudosas, expuestos al canto de la sirena de los lobos rapaces y de los falsos profetas que pretenden utilizarlos, avanzan a ciegas en busca de un nuevo camino liberador: refundar la democracia. Devolverle la honestidad usurpada.
Y el pueblo lo ha entendido. El eco de sus protestas se ha oído en todo el mundo. En Europa y en América. Y la clase política debe intentar entenderlo. Porque sabe que ha ido demasiado lejos. Está callada y escondida. Desconcertada. Ha entendido que si no les dejaran hablar, hablarían las piedras.
Cuando escribo estas reflexiones desconozco el desenlace final de la protesta. Pero de lo que estoy seguro es que ya nada volverá a ser igual. Y harán bien los autoproclamados padres de la patria en cambiar el rumbo de la embarcación. Un giro de ciento ochenta grados. No les queda otro remedio. El pueblo ha hablado libre y espontáneamente, sin el condicionamiento de los engañosos sofismas que ellos emplean en sus campañas. Ignorar las demandas de la Puerta del Sol sería un suicidio.
Y nuestros políticos locales, que han convertido nuestros concejos en unos pequeños Estados insostenibles, no pueden ser ajenos a las demandas expresadas en la Puerta del Sol. La revisión de los métodos democráticos y la renovación de la democracia que demanda la sociedad exigen cambios radicales de comportamientos y actitudes. El pueblo tiene que participar en el día a día del gobierno de su concejo. En la toma de decisiones los cargos electos deben prestar más obediencia a sus electores y menos a sus partidos. Y los gobiernos municipales son los responsables de conseguirlo. Porque, administrar y despilfarrar el dinero de los contribuyentes a su gusto y antojo en actuaciones superfluas y no prioritarias y a espaldas de los administrados e ignorando su opinión, no es democracia.
Si, ya se que Ribadeo está muy lejos de la Puerta del Sol. La madurez política y social de esta comunidad, en la que tuve la dicha de nacer y a la que amo, no es un paradigma de madurez democrática. Y ya se que aquí en Ribadeo hay alguna deslumbrante estrella de la política local que exige a los que presentan iniciativas populares que, si quieren conseguir cosas, que se presenten a las elecciones, como si fueran un partido político más que necesita del aval de las urnas para exigir sus derechos democráticos. Es decir, que si quieres hablar sólo puedes hacerlo, dicen, desde dentro de un partido y condicionado por la obediencia debida a sus dirigentes. Los políticos que así piensan, que no son pocos, ignoran que la verdadera representatividad que dan las urnas no es un cheque en blanco para que el alcalde de turno gobierne a su antojo, sino que la representatividad debe ganarse y ejercerse escuchando al pueblo a diario. Lo contrario se llama dictadura, sea de una persona o de un partido. Y de esto en España tenemos sobrada experiencia, porque cuando los partidos se comportan así, cuando los gestores se parapetan en el reducto de sus partidos y se escudan en silencio del pueblo para hacer sus fechorías significa que en este país hemos pasado de la primera a la segunda situación política, sin solución de continuidad.
Espero que a la reflexión del movimiento Democracia Real Ya siga la reflexión inevitable y necesaria de nuestra clase política, y en concreto, la de los políticos de Ribadeo. Una profunda reflexión sobre la prioridad del interés público de los vecinos de Ribadeo sobre el interés particular o partidista de los consistoriales. Una reflexión profunda sobre sus actitudes en el gobierno del concejo para que remar todos juntos en la misma dirección que exige el bien público, sin torpedear los acuerdos y decisiones de la mayoría por motivos e intereses partidistas y que quien resulte elegido para regir los destinos de esta comunidad cuente con el apoyo de todos los concejales y siempre en contacto con el sentir general del pueblo.

