sábado, 16 de julio de 2011

UN ASUNTO PENDIENTE

            Aunque la mayor parte de los electores del concejo de Ribadeo no se sienten interpelados por la destrucción de las artísticas vidrieras policromadas del cementerio de Ribadeo (ni tampoco con otros temas), ni reclaman una explicación suficiente de porqué fueron destruidas, ni quién o quienes son los responsables de este inexplicable y lamentable acto de barbarie, quedamos aún un pequeño grupo de personas que sí demandamos una explicación pública, suficientemente satisfactoria, de las circunstancias que rodearon este gigantesco desaguisado y exigimos la reconstrucción y reposición de las vidrieras en su lugar original del que fueron eliminadas.

            Y como los meses van pasando sin que nada trascienda de este feo y escabroso  asunto tenemos la sensación de que alguien pretende dejar pasar el tiempo para que este acto de barbarie vaya cayendo en el olvido de la gente y desapareciendo de la memoria de los vecinos. Pero no será tal. Porque para eso estamos nosotros aquí. Para recordar e insistir ante los responsables directos - y se supone que uno de ellos es el alcalde - de la conservación de ese tesoro artístico, patrimonio de nuestro concejo, es decir, de todos los ribadenses, y de recordarle su obligación de trasladar a la gente la suficiente y convincente explicación de lo sucedido, aclarando no sólo cómo se piensa reponer este patrimonio y quién se va a hacer cargo del importe económico de su reposición, sino, y lo que es más importante, quién o quienes son los responsables de este desastre y que medidas se van a tomar contra ellos para evitar que esta situación corra el riesgo de repetirse. Porque se tiene la sensación, aunque nada cierto se sabe a causa de la acostumbrada opacidad con la que habitualmente se actúa en el concejo, de que se pretende ocultar este último extremo a la opinión pública, tratando de ofrecer una solución alternativa a la reparación de las vidrieras auténticas. Creemos que es mejor afrontar la cruda realidad de lo ocurrido que tratar de disfrazar este desastre ofreciendo una solución para salir del paso. Y así lo exigimos quienes sentimos el desprecio que tratan de hacernos con la ocultación de los hechos.

            Es verdad que las fuerzas políticas de la oposición, que tienen la misión de ejercer la vigilancia y control de la acción de gobierno en nuestro concejo, además de colaborar y apoyar aquellas decisiones que beneficien al conjunto de los ribadenses, han permanecido mudas durante todos estos meses, sin formular ninguna pregunta, ni pedir ninguna aclaración en los plenos municipales sobre este feo asunto. Así les ha ido, a juzgar por los resultados de la campaña.

            Dado que el primer responsable de la conservación y custodia del patrimonio local es, sin duda, la propia Corporación Municipal, presidida por el alcalde de turno, a el le exigimos una pronta y transparente aclaración de los hechos y su disposición reparadora de este atropello.

            Como pasa tantas veces, ha tenido que ocurrir esta desgracia para darnos cuenta ahora y lamentar lo que no se supo guardar y se perdió. Desde que el concejo, invadiendo otros campos ajenos a lo que era su principal función de asegurar a los vecinos los servicios más esenciales para el funcionamiento de la sociedad, se ha convertido en adalid propagandístico de la ¿cultura?, se derrochan cantidades ingentes en recursos humanos y económicos en promover actuaciones destinadas al entretenimiento y a la propaganda política. Ignoran esos gestores que gobernar bien no es gastar mucho dinero, sino hacer las cosas necesarias con el mínimo gasto. Pero, mientras tanto, el patrimonio histórico, artístico y arqueológico local, cuya custodia y conservación es objetivo prioritario del concejo, se ha dejado abandonado a su suerte. Y así vemos como se fue deteriorando impunemente la antigua muralla de la villa, el entorno de A Atalaya, el abandono al que están sometidos los castros de nuestro concejo y, como en este caso, las vidrieras policromadas de la capilla del cementerio, donadas por los hermanos Moreno Ulloa, entre otras cosas.

            Se está difundiendo la idea de reclamar al concejo, como ya hizo la Asociación de Vecinos O Tesón, la realización de una exposición con los restos de estas vidrieras y su posterior custodia para que en su día pasen a formar parte de un futuro museo de Ribadeo, con una leyenda debajo que diga: “Restos de las 7 vidrieras policromadas de la capilla del cementerio municipal de Ribadeo, destruidas en el año 2.011 por la ignorancia de una Escuela Taller y la desidia de un concejo que le había encomendado su restauración”.


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