sábado, 06 de agosto de 2011
UN ASUNTO PENDIENTE
Aunque la mayor parte de los electores del concejo de Ribadeo no se sientan interpelados por la inexplicable destrucción de las artísticas vidrieras policromadas del cementerio de Ribadeo, ni reclamen una explicación suficiente del porqué de su destrucción, ni quién o quienes son los responsables de este inexplicable y lamentable acto de barbarie, queda todavía un pequeño grupo de personas que sí exige una explicación pública, suficientemente satisfactoria, de las circunstancias que rodearon este gigantesco desaguisado y reclama la reconstrucción y reposición de las vidrieras en su lugar original del que fueron eliminadas.
Y como, después de repetidas llamadas al esclarecimiento de estos hechos, los meses pasan sin que nada se sepa, se tiene la sensación de que alguien pretende dejar pasar el tiempo para que este acto de barbarie vaya cayendo en el olvido de la gente y desapareciendo de la memoria de los ribadenses. Volvemos, pues, una vez más, a insistir ante los responsables directos - se supone que el principal es el alcalde - de la conservación de ese tesoro artístico, patrimonio de todos los ribadenses, y a recordarle al alcalde su obligación de trasladar a la gente la suficiente y convincente explicación de lo sucedido, aclarando no sólo las medidas que se van a tomar, cómo se piensa reponer este patrimonio y quién se va a hacer cargo del importe económico de su reposición; y lo que es más importante, quién o quienes son los responsables de este desastre y qué medidas se van a tomar para evitar que esta situación corra el riesgo de repetirse. Porque se tiene la sensación, aunque nada cierto se sabe a causa de la acostumbrada opacidad con la que habitualmente se actúa en este concejo, de que se pretende ocultar este último extremo a la opinión pública, tratando de ofrecer una solución alternativa a la reparación de las vidrieras auténticas. Creemos que es mejor afrontar la cruda realidad de lo ocurrido, antes que tratar de disfrazar este desastre ofreciendo una solución alternativa para salir del paso. Y así lo exigimos quienes nos sentimos menospreciados con la ocultación de estos hechos.
Es verdad que las fuerzas políticas de la oposición, que tienen la misión de ejercer la vigilancia y control de la acción de gobierno en nuestro concejo, además de colaborar y apoyar aquellas decisiones que beneficien al conjunto de los ribadenses, han permanecido también inexplicablemente mudas durante todos estos meses, sin formular ninguna pregunta, ni pedir ninguna aclaración en los plenos municipales sobre este feo asunto. Ignoramos las razones de sus silencios. Así les ha lucido el pelo, a juzgar por los resultados de la campaña electoral.
Como pasa tantas veces, ha tenido que ocurrir esta desgracia para darnos cuenta ahora y lamentar lo que, por no apreciarlo, no se supo conservar y se perdió. Desde que el concejo, invadiendo competencias propias de otras administraciones y otros campos ajenos a lo que es su principal función de asegurar a los vecinos los servicios más esenciales para el funcionamiento de la sociedad, se ha convertido en adalid propagandístico de la ¿cultura?, se derrochan cantidades ingentes de recursos humanos y económicos en promover actuaciones destinadas al entretenimiento, a la cobertura del ocio y a la propaganda política. Ignoran esos gestores que gobernar bien no es hacer muchas cosas y gastar mucho dinero, sino hacer las cosas propias y necesarias con el mínimo gasto. Pero, mientras dedican su actividad municipal a todos esos temas que no son competencia directa del concejo, el patrimonio histórico, artístico y arqueológico local, cuya custodia y conservación tiene encomendada por ley, se ha dejado abandonado a su suerte. Y así vemos como se fueron deteriorando impunemente, entre otras cosas, la antigua muralla de la villa, el entorno de A Atalaya, el abandono al que están sometidos los castros de nuestro concejo y, como en este caso, la conservación de las vidrieras policromadas de la capilla del cementerio, donadas por los hermanos Moreno Ulloa.
Está tomando cuerpo la idea de reclamar al concejo, como ya hizo la Asociación de Vecinos O Tesón, la realización de una exposición con los restos de estas vidrieras y su posterior custodia para que en su día pasen a formar parte de un futuro museo de Ribadeo en el que, como testimonio del refinamiento artístico de nuestros antepasados y de la barbarie actual, figuren los restos de esas vidrieras con una leyenda debajo que diga: “Restos de las 7 vidrieras policromadas de la capilla del cementerio municipal de Ribadeo, destruidas en el año 2.011 por la ignorancia técnica de los responsables de una Escuela Taller y la desidia del concejo de Ribadeo”.

