viernes, 12 de agosto de 2011
AQUÍ, COMO EN ESPARTA
Es esta una nueva versión de aquella expresión vulgar “Aquí, como en Viena”, que el recordado Hernán Naval, Director de la Banda Municipal de Ribadeo, supo convertir en un atractivo slogan para divulgar su famoso concierto anual con el que pretendía emular el famoso concierto navideño de Viena.
Con la frase que encabeza este comentarios se puede expresar, también, el mismo sentimiento comparativo relativo a la situación actual de nuestros mayores. Pues el triste destino que hoy les espera nos recuerda de algún modo aquellos tiempos de la antigua Esparta en los que el destino de los inválidos y los ancianos de entonces era la muerte, despeñándolos desde la Roca Tarpeya en el monte Taijeto. La diferencia está en que nuestras actuales administraciones, tan insensibles ahora pero más refinadas sin duda que las de Esparta, pues no en vano son herederas de una cultura de dos mil años de antigüedad, y eso se nota, no los matan como en Esparta, al menos hasta ahora, sino que eligen para ellos otros destinos menos crueles, aunque no menos inhumanos. Cuando las vidas de nuestros mayores ya no son útiles ni rentables a la sociedad y se convierten en una carga para una administración pública ocupada en otras inversiones de mayor rentabilidad y provecho, ahora se los destierra desplazándolos, no para despeñarlos en el monte Teijeto como los espartanos, pero sí a morir lo más lejos posible de sus hogares, de sus familiares, de sus vecinos y amigos.
Y es así como ahora esas luchadoras y sacrificadas generaciones de la guerra y la post guerra, que son nuestros mayores de hoy, que con su enorme sacrificio y trabajo contribuyeron a levantar este país en aquellos difíciles años de hambre, trabajo y emigración, reciben ahora el cruel destierro como premio a sus pasados esfuerzos y privaciones. Y si hasta ahora se les estaba desterrando a las residencias de Xove, Bretoña, Taramundi, Ferreira, Foz o Castro de Riberas de Lea, actualmente se les está ofreciendo la posibilidad de ser acogidos en una residencia del sur de la provincia de Lugo, concretamente en la villa de Quiroga, a unos 176 kilómetros de Ribadeo. Un lejano destierro en donde ya se encuentran algunos vecinos de Ribadeo, alejados de su entorno familiar y vecinal, sin la posibilidad de disfrutar de las visitas y de la compañía de sus familiares y demás seres queridos. Un cruel destino final para quienes gastaron sus vidas contribuyendo con su sudor y trabajo al bienestar de que hoy disfrutamos. Una triste “solución final” que despertó en mi subconsciente el recuerdo de aquella triste historia de los deportados a Auschwitz.
Y mientras tanto esto sucede con nuestros mayores, nuestras autoridades políticas y gestores públicos siguen entretenidos en sus pequeñas batallas, en mimar sus proyectos de prioridad secundaria, ignorando la triste realidad que les rodea y postergando la solución a este problema, sin hacerse cargo ni hacer el menor esfuerzo para enfrentarse a esta triste realidad. En los tiempos pasados de abundancia y bienestar económico se dedicaron a derrochar los cuantiosos recursos de que disponían en veleidades inútiles, exageradas subidas de sueldos y actuaciones superfluas y secundarias, olvidando a su suerte el destino de nuestros mayores. Hoy, constreñidos por esta crisis brutal, siguen disipando los escasos recursos públicos en actuaciones prescindibles, secundarias o innecesarias, ignorando, lo mismo que antes, el incierto destino de nuestros mayores. Olvidan esos irreflexivos gestores que, en estos tiempos de crisis, gobernar bien no es hacer muchas cosas, sino sólo las necesarias, como esta.
Los horizontes que presenta este problema no son nada halagüeños. Los datos de las estadísticas son elocuentes: 98,268 personas mayores de 65 años en la provincia de Lugo y sólo 3.685 plazas residenciales, lo que representa una cobertura inferior al 4%. Cuando todas las residencias para mayores y dependientes estén saturadas, ¿qué harán con el resto de nuestros mayores? ¿Qué destino les espera? ¿Acaso la moderna eutanasia, una solución menos cruel y más refinada que la de los espartanos? ¿Es, quizá, la actual “muerte digna” un disimulado preludio de esa solución radical? ¿Qué ha sido del humanismo de nuestra sociedad y de nuestros gestores que anteponen a éste otros valores secundarios en los que gastan los recursos públicos?
En nuestro concejo de Ribadeo se ha constatado una fuerte demanda social pidiendo la solución de este grave problema. Esperemos que los gestores municipales estén a la altura que se espera de ellos y se esfuercen en aportar sin demora la solución a este problema. Reunidas la mayoría de las asociaciones de este concejo se han constituido en Plataforma, con una Comisión al frente, para demandar una nueva residencia de mayores para nuestro concejo y comarca. En el próximo mes de septiembre esta Comisión retomará su actividad. Esperemos que la sociedad ribadense, aplicándose el antiguo refrán que dice que “cuanto las barbas de tu vecino veas afeitar pon las tuyas a remojar”, tome conciencia de este grave problema para exigir de nuestros gestores una rápida y adecuada solución.

