sábado, 03 de septiembre de 2011

LA PLAYA DE LAS CATEDRALES, DESTINO UNIVERSAL

            Que la playa de Augas Santas, llamada hoy de Las Catedrales, en Ribadeo, se ha convertido en un moderno fenómeno de masas turístico en estos últimos tiempos es un hecho indiscutible. El fenómeno de la propaganda hecha en los medios de comunicación ha puesto en camino hacia este rincón del Cantábrico a una ingente oleada turística que así responde a la seductora fantasía que el nombre sugiere y despierta en la imaginación de las masas. Un nuevo fenómeno de movimiento de masas cuya regulación y gestión sobrepasa la capacidad dela AdministraciónLocalde Ribadeo para ejercer el debido control sobre su explotación y su capacidad para hacer frente a los costos que genera a las arcas municipales.

            Pero no satisfechos aún con la presencia de este fenómeno de masas y su espinoso y costoso posterior tratamiento, nuestros administradores locales, al igual que hiciera Esau con su primogenitura entregándosela a Jacob por un simple plato de lentejas, acaban de proclamar al mundo este bello rincón de la costa ribadense invitando a las demás administraciones, especialmente ala Xuntay al Ministerio de Fomento, a trabajar por y para la playa de Las Catedrales, en un intento más de convertirlo en destino universal singular, según las palabras del propio alcalde de Ribadeo. Estamos ante un viejo sueño y aspiración del alcalde, que parece que, insatisfecho de vivir en una pequeña y bonita villa, dotada de casi todos los servicios básicos indispensables, excepto una residencia para nuestros mayores que es lo que falta, suspira por convertir a esta villa en una pequeña ciudad, como si ese fuera el camino ideal para alcanzar la felicidad paradisíaca que los vecinos de este concejo necesitan y a la que aspiran. Y para convencernos de sus concluyentes razones no duda en manejar unas impresionantes estadísticas de personas que visitaron este rincón, como hizo no hace aún mucho tiempo para justificar la instalación del famoso ascensor dela Atalaya. Unarespetable opinión, aunque probablemente no compartida por muchos, pues todos sabemos que la felicidad y la calidad de vida no se encuentran en las grandes masificaciones humanas, sino más bien, como dice Fray Luis de León, en vivir nuestra vida lejos del mundanal ruido.

            Y mientras que estos espacios de las playas de Las Catredrales, Esteiro, As Illas y Os Castros reciben la atención privilegiada del concejo de Ribadeo y demás administraciones, con un servicio de autobús incluido para facilitar el acceso a las playas, otros espacios tan clásicos y tradicionales como son, por ejemplo, la playa de Rocas Blancas o la cala de Porto Estreito, en O Cargadoiro, tan visitadas por muchos ribadenses, permanecen abandonadas, llenas de piedras, con malos accesos y con las antiguas paredes protectoras derruidas y llamadas a desaparecer, sin que merezcan la menor atención por parte de los responsables locales. Y haciéndome eco de la voz de la calle hago desde aquí una llamada a los responsables municipales de que presten más atención a la conservación de estos rincones.


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