domingo, 02 de octubre de 2011
EL PLENO DE LOS PRESUPUESTOS DE RIBADEO
No tomen el relato que les ofrezco sobre el contenido de lo tratado en el Pleno de los Presupuestos del concejo de Ribadeo relativo al año actual como un fiel reflejo de los conceptos, cifras de ingresos y gastos y demás particularidades relativas a los presupuestos. El manejo de las escandalosas macro cifras que el presupuesto contiene, sobre todo para un tiempo de rigurosa austeridad en el gasto, fue hábilmente manejado por los concejales que allí intervinieron, los portavoces de la oposición para criticarlas por su excesivo volumen y el responsable de la confección del presupuesto para defenderlas. La presencia en el Pleno del reducido público asistente, formado por sólo seis personas, es señal evidente, no sólo del desinterés del pueblo por los avatares de la política municipal, sino también del divorcio existente entre el pueblo y sus representantes públicos. Voy a dejar, pues, constancia, en unas breves pinceladas, de la impresión que estos plenos dejan en los observadores asistentes, como era mi caso.
Un pleno en el que, como ya es costumbre, resulta difícil enterarse de lo que allí se cuece, pues, mientras unos intervienen con ritmo monótono y a veces ininteligible, con vocalización oscura y precipitada, otros lo hace hablando para el cuello de sus camisas y todos, sin excepción, funcionarios y concejales, mantienen el micrófono distante pretendiendo así que el publico no se entere. Un viejo problema que se repite pleno tras pleno, a pesar de los intentos del alcalde por corregirlo. Y luego se quejan de que el público no asiste a los plenos y se despreocupa de la vida municipal.
Entrando ya en materia y para empezar, cabe decir que, como recordaba el Sr. Gutiérrez en su primera intervención, unos presupuestos presentados el 30 de septiembre no merecen el calificativo de tales, sino un presupuesto de liquidación, es decir, un mero balance de fin de año, que es lo que son. Los presupuestos llamados a regular y definir la gestión de un concejo, para que sean tales, han de elaborarse antes del ejercicio al que afectan.
Renuncio a citar los detalles de todas las intervenciones de los portavoces de los partidos políticos. Como pueden imaginar los lectores, los portavoces de los partidos de la oposición se dedicaron en todas sus intervenciones a criticar, no sólo las cifras que los conforman, sobre todo en estos tiempos de crisis, sino el escaso tiempo de que pudieron disponer para analizarlos. Una queja que se repite todos los años. Y, como era de esperar, las intervenciones, tanto del alcalde como del concejal de hacienda, aún sin poner demasiados esfuerzos en ello por disponer de mayoría absoluta en el pleno para aprobarlos, estuvieron dirigidas a justificarlos.
El monto anual de este presupuesto, que asciende a diez millones, trescientos noventa y cuatro mil euros (10.394.000 &euro
, es decir, mil setecientos veintinueve millones cuatrocientas dieciséis mil ochenta y cuatro pesetas (1.729.416.084 Pts.), el mayor presupuesto de la historia de nuestro concejo, me parece una auténtica barbaridad y un derroche de dinero inexplicable para un concejo de diez mil habitantes, sobre todo en estos tiempos de austeridad obligada. Una cifra escandalosa que si la comparamos con anteriores presupuestos viene a demostrar el escaso eco que tuvo en este gobierno local la necesidad de hacer frente a esta grave crisis aplicando criterios de mayor rigor y austeridad en el gasto, como se está haciendo en otras administraciones. Y lo más sorprendente es que el responsable de hacienda califica esta cifra de anecdótica. Pues ante tales cifras, la pregunta surge espontánea en la mente de cualquier observador: ¿Cómo se administra y en dónde se gasta tanto dinero? ¿En dónde está invertido?
A la explicación de esta suma tan elevada parece que no son ajenas las cantidades que representan, tanto las atrasadas facturas pendientes de pago a proveedores que unos alcaldes tras otros fueron dejando en los cajones municipales, como las muchas sentencias judiciales condenatorias a las que tiene que hacer frente el concejo. Unas sentencias que el alcalde intentó justificar, sin conseguirlo, en mi opinión. Un monto demasiado elevado de gasto al que el gobierno municipal ha de hacer frente, para lo que se ve obligado a solicitar un préstamo del Instituto de Crédito Oficial (ICO) por un importe de 347.000 euros, es decir,57.735.942 Pts.. Y lo que resulta chocante y hasta doloroso, es que de tan elevada cifra se gasten sólo menos de dos millones de euros en inversiones: el pabellón de deportes y la travesía de Ribadeo. Un enorme presupuesto gastado en personal y servicios que no son propios de la administración local, mientras abandonan a su suerte el destino final de nuestros mayores desterrándolos a tierras lejanas por carecer de un asilo en su villa. Porque, en mi opinión, por muy importantes que sean los distintos capítulos de inversiones que se contemplan en los presupuestos, antes que la cultura están las personas, antes que el deporte están las personas, antes que las artes musicales están las personas, y antes que nada están las personas.
Finalmente, como era de esperar por la composición del consistorio, los presupuestos quedaron aprobados por el voto de la mayoría del equipo del gobierno.

