Martes, 01 de mayo de 2012

LAS GARRAPATAS

            Reducir la palabra crisis al campo de la economía para desviar la atención de otras causas, como está haciendo estos días la mayor parte de los analistas, es un grave error de consecuencias funestas. Una de ellas es que el gobierno, para tratar de enderezar la situación económica, no ha dudado en entrar a saco en la vida de los españoles despojándolos del relativo estado de bienestar de que disfrutaban y de todos los derechos conseguidos a lo largo de tantos y difíciles años de lucha, trabajo y sacrificio, en vez de fijar la atención en la verdadera causa de este desastre económico, que no es otra que los gastos insostenibles e improductivos originados por el establishment político de nuestra nación, formado por una clase política que, con sus abusos, mal gobierno y despilfarro improductivo, origina esta situación, al colocar Estado de Bienestar versus Estado de las Autonomías.

            Y fue así como el gobierno, para salvar el modus vivendi de la clase política, ha emprendido una alocada carrera de recortes, limitaciones y supresiones de derechos en todos los campos de la vida de los ciudadanos, haciendo caer sobre ellos todo el peso de la deuda del Estado, generada por la ineficiente clase política, para alcanzar por medio de estos amargos e inhumanos recortes un imposible equilibrio entre ingresos y gastos, destruido por los sucesivos errores y gastos excesivos de los anteriores gobiernos, con el fin de hacer frente a las urgentes demandas de los mercados y a las exigencias de Bruselas. Continuar, por ejemplo, con los ridículos pinganillos en el senado, mientras al pueblo le quitan el agua y el pan, no deja de ser sólo un pequeño ejemplo de lo que está sucediendo.

            Y así, en su lucha para paliar este grave problema generado por la clase política, que no por el pueblo, empezaron a sucederse sin solución de continuidad todos los viernes una serie de recortes en los derechos de los ciudadanos, cada cual más sangrante, que nadie sabe como ni cuando tendrá fin. Empezaron llenando las arcas sin fondo de los bancos con el dinero de nuestros impuestos, en vez de dedicarlo a reactivar la economía de nuestro país. Y no contentos con este fraude, cargan sobre los hombros del pueblo las deudas de los clubes de fútbol, los inconmensurables e inútiles gastos de los 17 estados autonómicos, las 50 diputaciones, los 4.000 chiringuitos, las 13 televisiones autonómicas, la duplicidad de las Cámaras parlamentarias y los derroches efectuados en la duplicidad de funciones de nuestros ayuntamientos, diputaciones, autonomías y estado central, sin contar con los inmensos derroches efectuados con nuestros impuestos a favor de las arcas de los sindicatos, patronales y partidos políticos. Todo un inmenso escenario levantado para sostener, sin producir, a la gran masa de gente que integran nuestros partidos políticos que, como las garrapatas, clavan sus garras en el pueblo para engordar chupando su sangre.

            Viendo el peligro que sus atractivas colocaciones podían correr por falta de fondos en el Tesoro, no dudaron en tomar al pueblo en sus manos y estrujarlo como a un limón, día tras día y acuerdo tras acuerdo, para chupar su jugo y conjurar así el peligro que corren sus chollos. Y en esa actitud continúan, confabulados todos sin distinción de colores políticos, como se confirmó con el hecho de premiar a Zapatero con el Gran Collar de Isabella Católicay un puesto en el Consejo de Estado, aunque guardando ante el pueblo la apariencia engañosa de juego político, mientras el pueblo agoniza lentamente y sin fuerzas para protestar. Esto es lo que debemos a nuestra ínclita clase política.

            Hecha esta reflexión y emulando a Cicerón, se plantea la consiguiente pregunta: ¿Hasta cuando vamos a permitir que abusen así de nuestra paciencia?

           

           

           

 

 

 


Comentarios

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  • Fecha: Martes, 01 de mayo de 2012
  •  | 
  • Hora: 23:51

Autor: agremon

Coido que a pregunta non é esa, senón por que aguantamos.