Viernes, 02 de junio de 2006

EL CREP?SCULO DE RIBADEO

EST?, PERO MUERTO

El actual desarrollo y crecimiento urban?stico de Ribadeo no tiene parang?n en su historia. Analizar las causas que lo provocan tampoco parece dif?cil. Su privilegiada situaci?n geogr?fica y sus bellos espacios naturales costeros ejercen un fuerte atractivo en una sociedad econ?micamente acomodada y en auge. Los muchos atractivos de Ribadeo y de su litoral son valores que arrastran las miradas de los inversores. Y este fen?meno nuevo, este desarrollo pujante, crea entre la gente una imagen de villa ideal, que muchos eligen para vivir o invertir sus ahorros en ella.
Pero el cuerpo social que forma hoy Ribadeo no se siente comunidad. Deslumbrada la gente por este veloz crecimiento, se encuentra adormecida en la contemplaci?n de su vida feliz y acomodada, en la que s?lo lo personal parece tener importancia. Una sociedad satisfecha y despreocupada por todo lo ajeno a sus intereses privados. Gente viviendo en su particular e id?lica Arcadia, ajenos a los problemas de la comunidad. Una sociedad en la que parece que no hay convivencia, sino s?lo coexistencia. Una sociedad convertida en espectadora, en vez de protagonista de su propio destino.
Y as?, sin implicarse en nada que sea ajeno a su vida privada, v?ctimas de la apat?a social, se asiste pasivamente a este nuevo fen?meno de desarrollo que avanza, incontrolado, amenazando con destruir las bellezas que caracterizaban en otros tiempos a Ribadeo y a lo que era su forma de vida, sin hacer nada por evitarlo.
Aletargados en este sue?o, el cuerpo social de Ribadeo, en franca p?rdida de identidad y agobiado por un crecimiento desaforado, sigue, sin apenas notarlo, caminando hacia su propio crep?sculo. Ninguna otra villa de su entorno ? como escrib?a hace poco D. Victor Moro ? ha perdido tanto en tan poco tiempo, sin que nadie levantara la voz. En el campo de la medicina, por ejemplo - como nos recordaba el Sr. Moro, en su art?culo ?Falta sensatez en la r?a de Ribadeo? - se pas? de tener dos hospitales a tener hoy un simple ambulatorio. El rango mar?timo de Ribadeo, antes tan destacado, con su Escuela N?utica y Comandancia de Marina, fue a parar a Burela. La Guardia Civil de tr?fico fue desplazada, tambi?n, ante el silencio de todos. El Juzgado de Instrucci?n fue a parar a Mondo?edo, sin posibilidad inmediata de retorno a esta villa, a pesar del aumento de su poblaci?n. Y mientras crece su poblaci?n y su urbanismo a pasos agigantados, sus servicios desaparecen.
Si Ribadeo utilizara su voz con claridad no hubiera habido en la r?a tantos rellenos innecesarios, no se hubiera puesto en duda su nombre, tendr?amos ahora el tercer acceso a la circunvalaci?n, por citar s?lo unos ejemplos, amen de otros muchos atropellos que con su silencio se han consentido.
Pero si el pueblo se mantiene pasivo, sin participar en los asuntos de la comunidad, bien se le podr?a aplicar aquel epitafio que cita Pancho Ledo, en su art?culo ?Pol?mica sobre la r?a de Ribadeo?, pero puesto al rev?s: ?Non abiit, sed obiit?, ( el pueblo est? ah?, pero est? muerto).-Jos? M? Rodr?guez

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