S?bado, 15 de julio de 2006

LA CONSTRUCCI?N EN LA COSTA LUCENSE

LA CONSTRUCCI?N EN LA COSTA

Dicen los entendidos que el sector de la construcci?n es el gran dinamizador de la econom?a de un pa?s. Porque mueve mucho dinero, da trabajo a mucha gente y repercute de forma importante en otros sectores.
Estamos viviendo unos momentos de febril actividad constructora en la costa lucense. Precisamente all? en donde el territorio es m?s sensible y el urbanismo causa mayor impacto. Y mucha gente, promotores, alcaldes, obreros, propietarios e inversores se felicitan por ello. Los promotores, por los suculentos beneficios que obtienen. Los alcaldes, por los muchos ingresos que se generan para las arcas municipales. Los obreros, por el trabajo estable que los aleja de las listas del paro. Los propietarios del suelo, por las suculentas plusval?as que generan sus propiedades. Y los inversores, porque son bienes tangibles en los que el dinero derivado de las plusval?as crece m?s que los intereses que pagan los bancos.
Pero, mientras la construcci?n aumenta, parece que los dem?s sectores productivos no crecen en la misma medida, lo que conduce a una balanza comercial deficitaria. Parece como si la vida econ?mica de esta comarca se basara m?s en la especulaci?n del ladrillo que en la productividad del trabajo.
?No estaremos ante una burbuja inmobiliaria en la que muchos pueden quedar atrapados? ?Es necesaria esta masiva construcci?n de viviendas y es esta la respuesta l?gica a la productividad de esta comarca y a las necesidades de la actual poblaci?n? Una gran parte de esas viviendas no parecen ser necesarias, porque su uso est? destinado a segunda residencia de forasteros o a inversi?n. Se trata de invertir, aprovechando el bajo precio de la moneda. Falta un estudio de las necesidades reales de vivienda en esta comarca. ?Se sabe cuantas de estas van a quedar vac?as? ?Qu? pasar? si un d?a deja de haber compradores para invertir y los clientes se acaban?
Las respuestas a estas preguntas no parecen ser f?ciles ni alentadoras. Las leyes del marcado no son constantes. Puede escasear el trabajo o encarecerse el dinero, o las dos cosas. Y cuando los bancos corten el grifo o el paro aumente, ?qui?n va a comprar las viviendas? Porque la capacidad de endeudamiento de los inversores puede fallar alg?n d?a. Y si eso ocurre quedar?n muchas viviendas vac?as y sin ninguna finalidad. Mucho dinero invertido que ten?a que estar en la industria y en los servicios. Y el litoral quedar? desfigurado por el cemento. Y donde hay cemento no hay naturaleza, ni crecen las plantas, ni existe la vida. Estamos ante una fren?tica actividad especuladora, d?ndose la paradoja, en contra de la ley del mercado, de que cuanto m?s se edifica, m?s cara es la vivienda. Se permite que las constructoras campeen sin control por la costa, sabiendo que no pueden decidir sobre el paisaje o el medio ambiente, porque eso es patrimonio de todos. Falta una planificaci?n que tenga en cuenta las necesidades reales de la poblaci?n residente, sin capacidad para asumir la construcci?n de tantas viviendas.
?Qu? actuaciones reguladoras se esperan de los gobiernos? La pol?tica de protecci?n del medio ambiente, o no existe o no controla este fen?meno. Los alcaldes est?n deslumbrados por el fen?meno del crecimiento y por los beneficios que de el se derivan para sus arcas municipales. Pero, ni contemplan la enorme carest?a de vida que tal crecimiento va a provocar entre la poblaci?n residente, afectando su capacidad adquisitiva, as? como el acceso a una vivienda, ni la limitaci?n de los recursos y los servicios que se van a necesitar.
Lo poco que a?n queda sin construir en la cosa lucense corre un grave peligro. Cuando todo est? construido se habr? acabado la gallina de los huevos de oro. Y entonces la sociedad se dar? cuenta de que somos m?s ricos, pero no m?s felices.- Jos? M? Rodr?guez

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