Viernes, 13 de octubre de 2006

MONDO?EDO

AS SAN LUCAS Mondo?edo, esa bella ciudad que yace dormida a los pies del Padornelo que, como un le?n recostado la protege y vigila, y que, a trav?s del paisaje que la rodea, de las antiguas piedras de que est? hecha y hasta de la misma lluvia que moja sus calles, expresa paz y silencio. Ese silencio, s?lo interrumpido por el sonido de sus campanas que, como dec?a Cunqueiro, es el producto de la cultura. Ese silencio que envuelve a Mondo?edo desde la muerte de su Mariscal. Hay dos Mondo?edos distintos. Uno, el monacal y silencioso de siempre, hecho por tantos personajes ilustres que construyeron su historia y por las gentes sencillas y cultas, dotadas de un sello de hidalgu?a, que viven en ?l. El Mondo?edo de casi mil a?os de vida can?nica, aristocr?tica y letrada. Y otro, el bullicioso y festivo de As San Lucas que lo hacen los feriantes, romeros y sanluqueiros. Pero, ?por qu? Mondo?edo es distinto? ?Cu?l es el secreto de su encanto? La respuesta est? en su historia, en las especiales circunstancias que moldearon su vida. La importancia del mecenazgo y la cultura que implic? la sede episcopal en la vida de la ciudad y de sus gentes fue determinante para la vida de Mondo?edo. Desde su papel de Se?ores de la Ciudad toda la vida gir? en torno a sus obispos. Y a muchos de ellos, como a Mu?oz y Salcedo o a Sarmiento debe sus grandes infraestructuras monumentales. Porque de la iglesia sal?a no s?lo la palabra de Dios, sino, tambi?n, la gram?tica, la filosof?a, las ciencias y las artes. Estamos ante una ciudad marcada por la influencia de la catedral y del el seminario. Durante un largo per?odo de su historia la catedral iba a ser una fuente de formaci?n de primer?simo orden. A la Catedral acud?a masivamente la gente a escuchar los famosos sermones de los magistrales, las famosas disertaciones p?blicas de los opositores a las canonj?as, las interpretaciones musicales de la orquesta catedralicia o la asistencia a las aulas catedralicias en donde los ni?os de la ciudad recib?an una formaci?n musical y human?stica de alto nivel. Y no fue menor la contribuci?n del seminario a la cultura del pueblo. Desde tiempos inmemoriales, los estudiantes se hospedaban en las casas particulares prolongando en la ciudad la vida cultural del seminario. Mientras que, al mismo tiempo, muchos j?venes de la ciudad cursaban sus estudios en el seminario, transmitiendo a la ciudad su cultura. Unas vivencias que dejaron a la gente profundamente marcada con un barniz de educaci?n que a?n permanece hasta hoy. Una simbiosis en la que la ciudad pon?a el coraz?n y la iglesia la inteligencia. Por eso, a?n en tiempos recientes, era normal encontrarse en las calles de Mondo?edo con un molinero poeta, un zapatero escritor o un barbero compositor. Pero no es ahora el momento de nostalgias y soledades. Las ferias de As San Lucas marcan todos los a?os, durante unos d?as, una nueva dimensi?n de la Ciudad de la Paula que va a sufrir estos d?as un brusco cambio en su ambiente. Sus calles y plazas se van a llenar de bullicio, animaci?n y jolgorio. En el campo de la feria resonar?n los relinchos de los caballos y las voces de los tratantes con su picaresco ritual de los tratos. En la Alameda, las barracas, las norias, y los t?o-vivos, todo como un peque?o Walt Disney.
Las ferias de As San Lucas son un par?ntesis de fiesta en los h?bitos de la vida diaria. Son d?as para vagar por las calles de Mondo?edo, por la Alameda y por el Campo de la Feria. D?as para disfrutar admirando los productos de los artesanos del barro y de la harina, de la piedra y la madera, del hierro forjado y del encuentro con los amigos. D?as para disfrutar del espect?culo de los tratos del ganado en la feria o de degustar el pulpo en la Alameda, mezclados con los feriantes, romeros y sanluqueiros. Sin olvidar la obligada visita al santuario de Los Remedios, ?para po?er a santi?a?.- Jos? M? Rodr?guez

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