Mi?rcoles, 25 de octubre de 2006

UNA VISITA AL CASTRO DE AS GROBAS

UNA VISITA AL CASTRO DE AS GROBAS

A pesar de haber sido bastante anunciada y de la radiante tarde de sol que favorec?a el paseo programado para visitar el castro de As Grobas, el d?a 14 de octubre, fueron pocos los ribadenses que participaron en el. S?lo un grupo de personas que, caminando, nos dirigimos al castro, atravesando el bello paisaje de la planicie de Vilasel?n.
Recibe el nombre de As Grobas por los fosos que hay en su terreno. Groba en gallego significa depresi?n, quebrada, foso. Una palabra de origen germ?nico que nos dejaron los suevos. Est? situado en Vilasel?n, en una ligera altura de la planicie costera. Llegados all? nos dedicamos a recorrerlo, siguiendo los pocos senderos que permiten cruzarlo. Situados en su interior, pudimos contemplar la planicie ovalada de lo que fue el poblado, con sus tres o cuatro murallas y fosos profundos que conforman sus defensas dispuestas en c?rculo, como es habitual en los castros. Al contemplar la amplia superficie que abarca la zona central del asentamiento, en donde, quiz?s, vivieron nuestros antepasados celtas, antes de hacerlo en lo que es hoy Ribadeo, nos percatamos de la magnitud e importancia que debi? de tener si lo comparamos con otros muchos castros, ya excavados, que gozan de gran renombre e importancia tur?stica y cultural, como pueden ser el de Coa?a o Viladonga. Un castro que puede esconder interesantes muestras de arquitectura castre?a e informaci?n cient?fica. Pero los tesoros que esconde en sus entra?as permanecen ocultos. S?lo tenemos constancia de una diadema de oro, el hallazgo m?s importante y m?s instructivo de la orfebrer?a ib?rica, encontrada por casualidad, que hoy figura en el museo del Louvre, en Par?s. Una pieza, como dice Francisco Lanza, ?de gran inter?s art?stico e inapreciable valor arqueol?gico?. Sin contar lo que algunos vecinos oyeron decir sobre empu?aduras de espadas en oro y otras cosas que aparecieron all?. Es de resaltar el impacto que nos produjo la extraordinaria belleza de los acantilados que lo limitan y las vistas que desde all? se contemplan. Lo demarca por el oeste un antiguo regato del que posiblemente tomaran el agua los celtas all? residentes y que corre grave peligro de desaparecer por las inminentes obras de la piscifactor?a que se pretende construir.
Fue una experiencia que nos sugiere dos valoraciones. La primera, referida al pasotismo en que vive sumergida la gente de Ribadeo hacia todo lo que signifique preocupaci?n por los recursos e intereses de su propio concejo; pasotismo, del que son fiel reflejo las autoridades locales que lo gobiernan. ?A d?nde se han ido aquellos ?ribadenses, - de que nos habla Victor Moro en su art?culo Retroceso alarmante de Ribadeo -, entregados generosamente a la defensa y mejora de la villa y de sus gentes??
Otra lecci?n no menos importante, y tan dolorosa como la anterior, fue el comprobar in situ el lamentable estado de abandono en que se encuentra el que puede ser uno de los mejores castros de la provincia, y uno de los mejores exponentes tur?sticos y culturales de Ribadeo. Hace a?os la maleza era rozada por los antiguos propietarios de los terrenos y se pod?a apreciar desde lejos la configuraci?n de la estructura del castro, con sus murallas y fosos. Actualmente yace enterrado bajo una densa capa de matorral que oculta su aspecto a la vista de los visitantes.
?Qu? futuro le espera a este tesoro cultural y tur?stico? El abandono al que est? sometido lo puede convertir en presa f?cil de la piscifactor?a que se va a construir en sus inmediaciones. Ser?a un grave atentado del que todos ser?amos responsables, empezando por los gestores del municipio, en quienes no se aprecia la menor intenci?n de protegerlo y recuperarlo. El alcalde, tan aficionado a los convenios salariales y urban?sticos, en vez de tratar de recuperar este castro mediante un convenio con la universidad, se entretiene jugando y gastando nuestros dineros, construyendo peque?as imitaciones de rid?culos castros artificiales junto a la oficina de turismo, para deslumbrar a los tontos. Las actuaciones de este alcalde me recuerdan aquel dicho de Horacio: parturient montes, nascetur ridiculus mus. ?Se pusieron de parto los montes con grandes gemidos y naci? un rid?culo ratoncito?. Prometi? mucho y no hizo nada.- Jos? M? Rodr?guez

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