Viernes, 03 de noviembre de 2006

CORRUPCI?N MUNICIPAL

CORRUPCI?N MUNICIPAL

Constantemente est?n saliendo en la prensa numerosos casos de corrupci?n municipal, a lo largo y ancho de toda Espa?a. Los medios, orales y escritos, informan diariamente de la proliferaci?n de casos de corrupci?n, desde Marbella a Cienpozuelos. Y hasta tal punto que la gente empieza a identificar gesti?n municipal con corrupci?n.
Se trata de municipios en los que han aterrizado individuos que, de una u otra forma, se dedican a la especulaci?n inmobiliaria, al pelotazo y a la corrupci?n. Se constata la frecuente existencia de actitudes de cohecho, malversaci?n, favoritismo y percepci?n de comisiones. Las competencias que en urbanismo tienen hoy los concejos son atractivos demasiado fuertes para despertar las bajas pasiones de los que dedican su vida a la gesti?n de lo p?blico en esos palacios de oro que son los ayuntamientos. Y ello, independientemente del partido que se esconde detr?s. Cabr?a pensar, no obstante, que no son los pol?ticos los ?nicos responsables de lo que pasa. El pueblo que lo permite mediante su voto y que despu?s de depositar la papeleta se lava las manos, ?no tiene nada que ver?
Es un fen?meno nuevo que se agrava y multiplica cada vez m?s, seg?n van avanzando los a?os, desde que se instaur? la democracia. En tiempos pasados, sol?a darse alg?n caso de dudosas operaciones destinadas a financiar a partidos pol?ticos. Casos aislados que saltaban a la prensa, de vez en cuando, con el consiguiente esc?ndalo de los ciudadanos y a los que los pol?ticos parec?an inmunes.
Pero hoy la corrupci?n est? avanzando, cada vez m?s, hasta llegar a niveles alarmantes, alcanzando a muchas personas particulares que, convertidos en verdaderos expertos inmobiliarios, buscan el r?pido enriquecimiento: de pocero se pasa a promotor, de carpintero a constructor o de banquero a especulador. Y hasta se sospecha que hay muchos alcaldes que est?n dando permisos, de dudosa legalidad, a cambio de la generosidad de los dona ferentes. Y, a trav?s de estas maniobras oscuras, pasan directamente de pobres a ricos, ante las propias narices del pueblo. Y es que el urbanismo tiene la virtud que ten?a el rey Midas, de convertir en oro todo lo que tocaba.
En el ?ltimo cuarto de siglo los ayuntamientos han ido adquiriendo una creciente autonom?a en la gesti?n de sus recursos. Pero al mismo tiempo, la funci?n municipal se est? viciando, cada vez m?s, con actitudes de abuso como el clientelismo, el amiguismo, el nepotismo y el abuso de poder. Las causas que generan la corrupci?n pueden ser muchas. A veces, son los propios empresarios los que act?an de corruptores ? los dona ferentes de siempre - deslumbrando con sus dineros a unos concejales no habituados a los brillos de la fortuna. Es, otras veces, la mediocridad de los alcaldes y concejales, que se convierten en gestores f?cilmente manipulables. Sin olvidar que hay muchos que buscan en la pol?tica un medio de vida c?modo y bien remunerado. Y, entre todas las causas, el factor desencadenante de la corrupci?n, suele ser casi siempre el urbanismo, en el que priva la permisividad por encima de todo. Y mientras el urbanismo dependa de la decisi?n de unos poderes con muy escaso control, como son los municipios, ser? imposible frenar la corrupci?n.
Es hora de que se plantee el Estado la necesidad de impedir que se pueda seguir avanzando por este camino. Porque la corrupci?n urban?stica produce sus v?ctimas: los pueblos, el paisaje, el territorio, el medio ambiente y los ciudadanos y sus hijos que sufrir?n las consecuencias en el futuro.
?Es trasladable esta alarma a Ribadeo? La inocencia es una presunci?n obligada que ha de estar siempre por encima de la sospecha. Pero ante el boom urban?stico que se avecina en la mari?a y el famoso ?si-si? del alcalde a las pretensiones de las constructoras, ese ?si-si? con el que salieron adelante los convenios salariales de los funcionarios, los urban?sticos de las promotoras y ciertos edificios en nuestra villa, se impone tratar de evitar, por todos los medios, que se siga desarrollando ?un urbanismo desaforado en connivencia destructiva entre promotores y municipio?, como dice V?ctor Moro en un art?culo suyo, en el que se lamenta del retroceso que sufre su Ribadeo natal. Porque, como dijo el emperador Vespasiano contestando a su hijo Tito, cuando ?ste le reprochaba un impuesto sobre letrinas: pecunia non olet, ?el dinero no huele?.- Jos? M? Rodr?guez

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