S?bado, 02 de diciembre de 2006

EL VIRUS DEL CRECIMIENTO

EL VIRUS DEL CRECIMIENTO

En estos ?ltimos tiempos un virus se ha ido desarrollando en la cabeza de muchos alcaldes: es el virus de la locura del crecimiento urban?stico y demogr?fico en las villas que est?n gobernando. Est?n empe?ados en que la soluci?n a los problemas de los municipios pasa por crecer cada vez m?s. Y se ha organizado una competici?n entre ellos. Se est? a ver quien da m?s licencias y autoriza m?s urbanizaciones. Las razones que desencadenan esta competici?n pueden ser varias. Para muchos, crecimiento es sin?nimo de progreso, que, seg?n ellos, lleva aparejado el bienestar. A mayor crecimiento, mayor bienestar. El sue?o que algunos pol?ticos tienen, como los actuales gobernantes de Ribadeo, es convertir a esta villa en una peque?a ciudad. Creen que los ribadenses van a ser as? m?s felices. Precisamente en estos momentos en que los urbanos, siguiendo un modelo inverso, cansados de las incomodidades de la ciudad, est?n retornando a la paz de las villas peque?as y del medio rural. Para otros, entre los que est?n algunas inmobiliarias y constructores, los especuladores y los regidores corruptos, el crecimiento urban?stico es la ocasi?n para poder pescar a r?o revuelto, cogiendo a las truchas desprevenidas.
Los primeros, confunden el bienestar social y la felicidad, bien supremo al que los hombres aspiran, con el dinedo, el progreso y el desarrollo urban?stico, olvidando lo que ?ste muchas veces implica: el inconveniente de tener que compartir los mismos recursos, que se hacen escasos, con m?s personas: el agua, la luz, las calles, los desag?es, las playas, las carreteras, los aparcamientos y las aceras, en una palabra, todos los servicios limitados de que dispone una determinada comunidad para su uso. Unos servicios que el concejo ha de pagar con el dinero de los residentes habituales, para beneficiar con ?l a un gran colectivo, que no reside de formal habitual en nuestro concejo.
Los otros, inmobiliarias y constructores, dedicados a negociar con el ladrillo, necesitan y apoyan el crecimiento vertiginoso y feroz a toda costa como base para hacer su negocio, sus grandes fortunas, a costa del sudor del currante y a costa, muchas veces, de la destrucci?n despiadada del patrimonio tradicional, de los paisajes naturales de que goza la sociedad, logrando as? degradar la irrepetible belleza natural que aun queda en el territorio que hemos heredado de nuestros mayores. Y a?n hay una tercera raz?n que explica la opci?n de algunos alcaldes por el crecimiento urban?stico: la necesidad recaudatoria de recursos, v?a licencias, para hacer frente a los ingentes gastos que suponen las n?minas de que ellos mismos se dotan, a la compra de voluntades de los funcionarios por el mismo procedimiento y a las inversiones superfluas de su gesti?n, concebidas para deslumbrar a la gente, como los monecos de Ribadeo.
?Pero no se dan cuenta estos alcaldes de que, de seguir por ese camino, se acabar? destruyendo lo mejor que tenemos? Un camino que un d?a, si no se para esta locura, llegar? a su fin despu?s de haber destruido toda la belleza y los valores tradicionales que la sociedad hab?a heredado de sus antepasados. Y esta locura parece no tener fin. Cuando ya no quede sitio para construir m?s, ?qu? pasar?? Porque, de seguir as?, a esta mina de oro que es el urbanismo le llegar? un momento en que se agote, como le llega a todas las minas. ?Y despu?s qu??
Se est?n siguiendo caminos equivocados. Es cierto que la sociedad necesita riqueza para la consecuci?n de sus fines. Pero ese no es el camino. No a costa de vender sus mejores joyas, que son sus recursos culturales y naturales. El progreso y el bienestar de la sociedad de esta comarca han de nacer de la potenciaci?n de la industria y de otros recursos b?sicos que nos ofrezcan un crecimiento ordenado y sostenible, ajenos a los efectos caducos y secundarios que provoca la concentraci?n de tantas nuevas viviendas residenciales. Pero eso de buscar otras alternativas al crecimiento econ?mico no parece estar al alcance de nuestros mediocres alcaldes. Est?n obcecados con las licencias y lo que se deriva de ellas. Tambi?n en urbanismo, hace falta algo que est? hoy tan de moda: recuperar la historia. Recuperar el modelo de desarrollo tradicional que tan buen resultado nos dio en la configuraci?n de nuestras villas y de nuestro mundo rural. - Jos? M? Rodr?guez

Comentarios

Añadir un comentario