Viernes, 15 de diciembre de 2006

GOBERNAR CON EL SILENCIO DEL PUEBLO

GOBERNAR CON EL SILENCIO DEL PUEBLO

Van ya m?s de tres largos a?os en los que la coalici?n del PSOE-BNG est? gobernando en Ribadeo. Una etapa en la que la improvisaci?n, la ociosidad y el despilfarro en el gasto, los constantes viajes a lo largo de Europa, la inactividad en la gesti?n y las actuaciones en los juzgados, marcaron la pauta de su mala gesti?n. Y todo esto se hizo con el silencio del pueblo. Una mala gesti?n, de cuya responsabilidad el pueblo no est? exento. Pues en el fondo, estas limitaciones son la expresi?n de las carencias de un pueblo que s?lo mira para su ombligo. Y as?, con el silencio del pueblo y a sus espaldas, los dos candidatos, con minor?a de votos en las elecciones, formalizaron los pactos que los llevaron a la alcald?a. Unos pactos que implicaron dos suculentos sueldos que les suponen a los ribadenses unos trece millones de pesetas al a?o, en dinero blanco.
Con el resignado silencio del pueblo y en contra de lo prometido en su programa, como era la mejora social de los m?s pobres, fueron cargando sobre los hombros de los vecinos, v?a impuestos, contrataciones de trabajadores innecesarios y ociosos, dotados de grandes n?minas, y cuyo trabajo no se aprecia por ning?n lado. Ignorando las insistentes protestas del pueblo consumaron unos rellenos innecesarios en la r?a. Unos rellenos, que ahora se dedican a negocios y aparcamientos, que bien pudieran estar ubicados en otros parajes.
Con el silencio del pueblo, y soslayando su obligaci?n de defender al concejo, que son los vecinos, apoy? el alcalde una escandalosa subida salarial para algunos funcionarios y, por si esto no fuera bastante, un Plan de Pensiones para que tengan una m?s feliz jubilaci?n. Una gran carga que gravar? para siempre el futuro de este concejo.
Con el paciente silencio del pueblo se mantuvieron actitudes permisivas ante ciertas obras ilegales y se permitieron edificios con grandes alturas que convierten las calles en callejones atosigantes, planificando un dise?o de villa cada vez m?s inhumano.
Con el silencio del pueblo instal? el alcalde los monecos de Ib??ez y de los cocos, gastos superfluos para un concejo tan endeudado.
Con el silencio del pueblo despidieron a ciertos trabajadores, a quienes hubo que indemnizar, con los dineros de todos, por despidos declarados improcedentes. Tambi?n, ante la pasividad de los ribadenses, las constantes denuncias del regidor llevaron a muchos a los juzgados, instaurando la crispaci?n entre los funcionarios del consistorio, los pol?ticos de la oposici?n y los vecinos.
Ignorando las protestas del pueblo se hizo un funesto dise?o de circulaci?n en la villa, que aport? m?s perjuicios que soluciones, y que a?n sigue pendiente de resolver.
Con el silencio del pueblo se dedic? el alcalde a viajar por distintos pa?ses de Europa, para entregar un CD en Italia o para traer un ascensor, siempre acompa?ado de su corte de funcionarios. ?Cu?ntos viajes le quedan a?n por hacer?
Y en contra del criterio del pueblo, claramente manifestado, aprob? el alcalde ciertas urbanizaciones de lujo, destinadas a segundas viviendas para clases privilegiadas, en espacios altamente sensibles, como era el de O Costal, con total desprecio de los intereses tur?sticos y las bellezas medioambientales, mientras olvidaba sus compromisos de construir viviendas sociales para los desheredados de la fortuna.
Y as?, quien promet?a a los ciudadanos, en su discurso de investidura, gobernar con el pueblo y para el pueblo, con honestidad, austeridad, participaci?n ciudadana y transparencia, gobern? de espaldas al pueblo, para no tener que dar cuentas de los puntos oscuros de su gesti?n. Y el pueblo, un pueblo mayoritariamente pasota, callado y silencioso, permiti?, con su silencio, los mayores abusos, sin darse cuenta de que hay veces en que, como hicieron los de Nigr?n, hay que decir que no estamos de acuerdo con esa gesti?n.- Jos? M? Rodr?guez

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