Lunes, 08 de enero de 2007

EL AMARGO DESPERTAR

LA AMARGURA DEL DESPERTAR

Les voy a contar un sue?o que tuve hace d?as. So?? que en Ribadeo gobernaba un alcalde, honesto, serio y trabajador, respetado y querido por los vecinos, porque administraba el concejo con equidad y justicia, pensando s?lo en el bienestar de la gente. Bajo su gesti?n, Ribadeo se estaba convirtiendo en un para?so, en donde sus habitantes viv?an felices, con buenos servicios y sin angustia econ?mica. Este alcalde hab?a sido elegido en las urnas por la mayor?a de los vecinos. No era fruto de pactos entre partidos minoritarios. En su gesti?n de gobierno, estaba cumpliendo todo lo prometido a la gente en su programa, sin mentir ni enga?ar a los electores. En su gesti?n, antes de tomar decisiones, escuchaba siempre la opini?n de la oposici?n y de los vecinos. Conciente del valor que representa la r?a para este pueblo, siempre la defendi? de los abusos de quienes quer?an utilizarla para sus intereses, oponi?ndose a los rellenos de sus espacios. Y la gente viv?a feliz y confiada en su honesta gesti?n. Y era querido por eso, porque estaba volcado en el servicio del pueblo. Preocupado por el bienestar econ?mico de los vecinos trataba de suprimir los gastos in?tiles en la gesti?n del concejo, y ahorrar dinero para sanear la endeudada econom?a municipal. Evitaba gravar a los vecinos con subidas de impuestos para que el dinero les pudiera llegar hasta final de mes. Se volcaba en promover mejoras sociales para los m?s humildes, ya que, como ?l dec?a, los ricos ya se defienden solos. Para no ser gravoso a los vecinos se asign? un salario prudente, acorde con su trabajo y dedicaci?n. Trataba a todos por igual, evitando la discriminaci?n y el favoritismo en las contrataciones que el concejo necesitaba para hacer el trabajo, sin sobrecargarlo con demasiados e innecesarios trabajadores. No hac?a concesiones a nadie para dotar as? al concejo de un urbanismo sostenible y de calidad, evitando que esta villa perdiera su silueta urban?stica tradicional. Rechazaba regalos y d?divas para no verse obligado a prestar apoyo a operaciones especuladoras y favorecer intereses privados de ciertas personas, los habituales dona ferentes, que siempre los hay. Consciente del eterno abandono en que vive el medio rural se esforzaba en mejorar sus estructuras, dot?ndolo de mejores viales y pistas para la explotaci?n de sus montes. En el consistorio reinaba la paz y la armon?a entre los operarios. Les hab?a dotado de unos salarios justos y equiparables al resto de los trabajadores de su rango en otros concejos de la misma categor?a, sin discriminaciones ni privilegios, y defendiendo siempre al concejo, que es el pueblo, por encima de las exageradas apetencias de algunos. Preocupado por la gente mayor, andaba haciendo gestiones para construir un moderno geri?trico, en donde poder acoger a la gente mayor necesitada para pasar sus ?ltimos d?as. Los j?venes estaban ilusionados esperando ocupar las viviendas sociales que ya estaban en construcci?n para independizarse con sus parejas y poder encauzar su vida futura. Y la gente del pueblo viv?a feliz, sin miedo a ser denunciada ante los tribunales, sin sentirse oprimida por los impuestos, sin tener que soportar las largas colas de tr?fico, sin tropezar con obst?culos en las aceras, ni tener que soportar los malos olores de los sucios contenedores. En la villa reinaba el silencio nocturno y la paz y la gente dorm?a tranquila. Este era el Ribadeo que yo estaba viendo en mis sue?os. Pero cuando estaba m?s profundamente dormido, sumido en esa sensaci?n placentera que dan los sue?os bonitos, un golpe seco en la puerta me trajo al mundo de la realidad. Era el cartero con la correspondencia. En ella se me anunciaba otro nuevo impuesto municipal, esta vez, por la recogida de enseres y la noticia de la privatizaci?n de los puertos en Ribadeo.
La dulce Arcadia, en donde me hab?an situado mis sue?os, se desvaneci? de repente. El desencanto y la triste realidad se me hicieron presentes de nuevo. Ribadeo se encontraba en el mismo sitio de siempre, gobernado por el mismo alcalde, que gobernaba de espaldas al pueblo, ignorando los intereses de los vecinos. Unos vecinos mayoritariamente callados, pasotas y silenciosos. Me di cuenta, entonces, de que la proximidad de las elecciones hizo que mis deseos y las emociones ocultas en mi subconsciente aflorasen en forma de sue?os. Y record? aquello de Freud, que dec?a que los sue?os son una forma de hacer presentes los deseos ocultos. ?Pero, es tan bonito so?ar para olvidar la triste realidad!- Jos? M? Rodr?guez

Comentarios

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  • Fecha: Lunes, 08 de enero de 2007
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  • Hora: 17:17

Autor: agremon

De homes ? o poder facer realidade os so?os.

  • Fecha: Lunes, 08 de enero de 2007
  •  | 
  • Hora: 21:12

Autor: a333

Eso es lo que pretendemos desde la CGT, el sue?o de Jos? Mar?aGui?o