Lunes, 15 de enero de 2007

LO QUE EL VIENTO SE LLEV?

LO QUE EL VIENTO SE LLEV?

En las elecciones pasadas pocos dudaban de la rectitud de intenci?n del candidato del PSOE a la alcald?a de Ribadeo. Pocos dudaban de que no fuera a cumplir las solemnes promesas hechas en su programa y en su discurso de investidura. Por ello y por el esfuerzo que algunos pusieron en su campa?a electoral, unido al desgaste sufrido por el equipo anterior en el gobierno, el PSOE remont? su nivel de estimaci?n popular, pasando de dos concejales a cuatro. Pero a?n quedaba muy lejos de alcanzar el tope que necesitaba para superar al PP y poder gobernar.
Pero eran tantas las ganas que el candidato ten?a de alcanzar el poder que no dud? en pactar con el otro partido minoritario, el BNG, para formar mayor?a entre los dos y suplantar al PP. Para ello, acept?, sin dudarlo un momento, las condiciones que el BNG le impon?a, a?n a costa del pueblo, que tuvo que correr con los gastos de esta aventura de tener que pagar dos sueldos multimillonarios por hacer el mismo trabajo que hac?a antes uno.
Pero una vez que el alcalde alcanz? el poder tan deseado, ?qu? desgracia!, de repente perdi? la memoria. Los compromisos que con el pueblo hab?a adquirido, en su programa electoral y en su discurso de investidura, se evaporaron. Le pas? lo mismo que al actual presidente del Principado con sus promesas sobre el cambio de trazado de la autov?a en el occidente de Asturias, que tambi?n perdi? la memoria al alcanzar el poder. Y quien se moleste en volver a leer el programa del PSOE y el discurso de investidura del alcalde actual, podr? comprobar lo que digo.
Aquellas solemnes promesas de moderar los sueldos y dietas y los gastos corrientes, de impulsar la participaci?n ciudadana en el gobierno, de recuperar para el concejo el cobro de los impuestos y otros servicios, desaparecieron de su memoria.
La construcci?n de viviendas sociales y m?s parques y zonas verdes, las pistas para los montes y la ampliaci?n y mejora de las redes viarias, fue todo un montaje destinado a conquistar con esas promesas el voto de los incautos.
Sus cuatro objetivos urgentes que ya le hab?a dejado el PP en herencia: el plan de urbanismo, el pol?gono industrial, la carretera de circunvalaci?n y el juzgado, est?n lejos a?n de verse convertidos en realidad, despu?s de cuatro a?os en el gobierno.
La adecuada ordenaci?n del tr?fico urbano, el aparcamiento subterr?neo, la apertura de nuevas calles y el cuidado del entorno medioambiental, no fueron m?s que vanas promesas para seducir a la gente en la conquista del voto.
Sin mencionar el tan anunciado control de los impuestos y la nueva pol?tica recaudatoria, que luego descubrir?amos, por desgracia, en que consist?a la novedad: seguir privatizando y subir los impuestos. Y el que dude de estas afirmaciones que mire los pasados recibos de la contribuci?n. ?Y recuerdan qu? promet?a a los ribadenses en su discurso de toma de posesi?n de la alcald?a? ?Un gobierno de di?logo, capaz de escuchar a todo el mundo?. Y la respuesta a esa promesa fue ignorar los clamores del pueblo, como hizo con el relleno del puerto o el famoso convenio de los funcionarios, o negarse a recibir a las asociaciones que representan a los vecinos.
A la promesa que hizo, en su discurso de investidura, de ?dejar de liquidar el paisaje y frenar el deterioro del patrimonio natural y cultural?, su respuesta fue el apoyo a las piscifactor?as en el litoral a costa del medio ambiente. Y el resultado de este apoyo vuelve a estar hoy de actualidad en los juzgados.
Su opci?n por un crecimiento urban?stico sostenible fue, tambi?n, clara y contundente en su discurso, cuando afirmaba que ?el bienestar no puede destruir la riqueza que nos legaron nuestros mayores?. ?Hay que evitar ? repet?a - que las playas, los montes, las labranzas, los prados y la r?a se conviertan en una fuente de especulaci?n a corto plazo?. ?Y es eso lo que pretend?a con su respaldo a las grandes urbanizaciones en el medio rural y con su apoyo a un urbanismo desaforado, en el que se prodigan especulativas alturas y en el que priva la permisividad por encima de todo? ?O no es cinismo afirmar, como hizo en la prensa, que nuestra costa ya est? protegida por Rede Natura y zona ZEPA, despu?s de haber impulsado las piscifactor?as en el litoral y el convenio urban?stico en O Costal? Todo esto, y mucho m?s, pasa, se?ores, cuando la memoria se pierde. Esperemos que no la pierdan los ciudadanos cuando, dentro de poco, depositen su voto en las urnas.- Jos? M? Rodr?guez

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