Martes, 03 de abril de 2007

CUANDO LA VERG?ENZA SE PIERDE

CUANDO LA VERG?ENZA SE PIERDE

Sentir verg?enza, dec?a Arist?teles, es uno de los indicadores m?s inequ?vocos de que todav?a no hemos perdido del todo el sentido de lo ?tico en nuestras vidas. Ruborizarse, es la consecuencia de ser conscientes de la maldad o de la inmoralidad de los actos que practicamos. La ausencia, en cambio, de rubor y de verg?enza indica que las personas se han vuelto inmunes ante a la inmoralidad de las acciones. Lo que hoy m?s apena a la gente es constatar que muchos de los pol?ticos que se dedican a la gesti?n de lo p?blico en nuestros concejos, ni sienten verg?enza, ni se ruborizan frente a los actos corruptos y deshonestos que constantemente practican. Es m?s, muchos de ellos sienten una especie de inmunidad frente al arrepentimiento y se sienten reacios al cambio de actitudes.
Esos tales no sienten verg?enza, ni se ruborizan, cuando en los plenos votan los suculentos sueldos de que se han de dotar a si mismos por su dedicaci?n al servicio del pueblo en el concejo. No sienten verg?enza, ni se ruborizan, tampoco, cuando, al mismo tiempo que perciben sus sueldos, se fijan las dietas por asistir a los plenos o representar al concejo. No sienten verg?enza, ni se ruborizan, cuando benefician a sus amigos con sustanciosas prebendas en el concejo o cuando condonan a sus amigos las tasas que deben pagar a las arcas municipales como cualquier ciudadano. No sienten verg?enza, ni se ruborizan, cuando utilizan los recursos p?blicos a su capricho y antojo, sin criterios de rentabilidad, honestidad y seriedad. Es en esos momentos, cuando todo esto sucede, cuando la reacci?n frente a una gesti?n p?blica tan inmoral, por parte de los servidores del pueblo, crea una profunda indignaci?n en los ciudadanos que sostienen los concejos con su trabajo y sus impuestos.
Y cuando en ellos se dan esas actitudes, tan reprobables, es porque, a pesar de lo que prometen y dicen, no aman al pueblo. S?lo se fijan en ?l en tiempos electorales para enga?arlos y arrancarles el voto y con el voto el poder, invocando muchas y falsas promesas, para utilizarlo en su beneficio. Pero una vez instalados en el consistorio y conseguido el poder hacen luego sus maniobras de espaldas al pueblo y lo ignoran en sus actuaciones.
?Qu? ciudadano no siente indignaci?n y verg?enza de tener por representante suyo a gente de esta ralea? Quienes as? act?an olvidan que la gesti?n municipal, ejercida como poder delegado que ostentan, no es s?lo una gerencia t?cnica de los asuntos municipales y relativos al bien com?n. Debe ser, sobre todo, una gerencia ?tica, que represente los valores de la ciudadan?a entre los cuales est? la transparencia.
Es, por lo tanto, responsabilidad de los vecinos y ciudadanos velar y exigir a esos representantes del pueblo que vivan esos valores en la gesti?n y no los quebranten con sus pr?cticas corruptas y ?sinverg?enzas?.
Puede que existan, todav?a, gestores p?blicos que, sin duda, tienen la ?tica como bandera y que confieren dignidad a su funci?n. Personas que hacen pensar que no est? todo perdido. Hablar, sin embargo, sobre su n?mero trae a mi memoria aquella imagen b?blica del regateo que Lot mantuvo con Yaveh sobre el n?mero de justos que pod?a haber en Sodoma. Si hab?a alguno, eran muy pocos, porque, ante el silencio de Lot, Yaveh conden? Sodoma a la destrucci?n. Y pol?ticos justos y ?ticos entre nosotros, sin duda, los hay. Pero, ?habr? m?s que en Sodoma?- Jos? M? Rodr?guez

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