S?bado, 13 de octubre de 2007

DEGRADACI?N POL?TICA

DEGRADACI?N POL?TICA

Con el correr de los a?os desde el inicio de la democracia en Espa?a se est? asistiendo, poco a poco, a la degradaci?n de la clase pol?tica. La lucha de los pol?ticos por los cargos y por alcanzar el poder lleva a muchos de ellos a actuar cada vez con total desprecio a las formalidades y a las normas que siempre marcaron el funcionamiento de la administraci?n. Y en este lento proceso de degradaci?n la clase pol?tica se va haciendo inmune al sentido de lo moral y de lo ?tico. Es decir, que se crea callo, como vulgarmente se dice. Se perdi? el miedo al qu? dir?n de la gente y se pasan por alto todo tipo de escr?pulos para hacer cada uno, impunemente, lo que le apetece y le conviene, saltando las normas que hasta ahora eran consideradas como sagradas en la administraci?n de lo p?blico.
Esta sucesi?n de hechos a los que se est? asistiendo ?ltimamente en el mundo de la pol?tica es suficientemente acreditativa de esta forma de actuar, que aunque no es general, si es lo suficientemente reiterativa para que llegue a preocupar a la base social. Un d?a es el caso de la Delegaci?n de Pesca de Viveiro, en manos del PSOE, que, ignorando todas las reglas que exigen los c?digos de comportamiento administrativo, hace entrega de un coche, destinado al ayuntamiento de Ribadeo, a un concejal de su mismo partido y actualmente en la oposici?n en el mencionado concejo, en vez de hacerle su entrega al alcalde, de la formaci?n del BNG y responsable de la citada administraci?n local. Un caso de claro gamberrismo pol?tico e irresponsabilidad por parte de este concejal, el Sr. P?rez Vacas, a quien seguramente traicion? su subconsciente impidi?ndole aceptar que hab?a perdido las elecciones y con ellas la alcald?a. Una actuaci?n deplorable de la que su partido, el PSOE, deber?a tomar buena nota. Es decir, que se est?n utilizando, sin escr?pulo alguno, las normas de funcionamiento de la administraci?n, patrimonio de todos los ciudadanos, sin distinci?n, para favorecer a determinadas personas o partidos.
Otro d?a, y sin que medie mucho espacio de tiempo entre estos dos hechos, asistimos a otro caso, de m?s que dudosa honestidad, en el que un concejal en el gobierno de Ribadeo, para poder dedicar todo su tiempo y su actividad laboral m?s plenamente a ayudar a su partido que est? gobernando en minor?a, se le concede una dedicaci?n exclusiva, percibiendo sus emolumentos con cargo a otro organismo distinto, en este caso, la Diputaci?n Provincial. Y este hecho es aceptado con total normalidad, sin que nadie se sonroje por ello y sin cuestionar la moralidad de un hecho por el cual se utilizan los dineros de la administraci?n en beneficio y provecho de un determinado partido so pretexto de beneficiar a un concejo. Una pr?ctica que, dada la repetici?n de casos que se observan, se ha llegado a aceptar como normal. Y, una vez m?s, se va haciendo m?s callo en la conciencia de los pol?ticos.
Son dos casos ilustrativos de abusos, reiteradamente repetidos en los ?ltimos tiempos entre la clase pol?tica, que nos hablan de la p?rdida de escr?pulos cuando se trata de aprovecharse de situaciones y circunstancias contrarias a la ?tica m?s elemental en beneficio de los partidos y de las personas que en ellos militan.
?Tienen remedio estas situaciones? La profunda separaci?n y falta de sinton?a entre la base social y la clase pol?tica, cada vez con menos clase, hace dif?cil esperar que las cosas mejoren. Los tan frecuentes casos de corrupci?n que en los ?ltimos a?os se est?n dando, no favorecen el clima de confianza necesario para que los ciudadanos se preocupen por la pol?tica. M?s bien al contrario, cada d?a se sienten m?s defraudados y menos representados. La falta de sinton?a que existe entre el pol?tico y el ciudadano es cada vez m?s profunda. Una circunstancia que los pol?ticos aprovechan para hacer sus fechor?as impunemente en detrimento de la buena gesti?n y con peligro para la misma salud de la democracia.-Jos? M? Rodr?guez

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