Viernes, 02 de noviembre de 2007

HERENCIAS POL?TICAS

HERENCIAS POL?TICAS

Del gobierno que dirigi? los destinos de Ribadeo en el pasado mandato han quedado, como funesto regalo, varias herencias, entre las que cabe destacar, por la importancia negativa que tienen, las siguientes: La deuda municipal, fruto de una gesti?n despilfarradora, el macro edificio de detr?s del Teatro con el que se pretendi? ?humanizar? Ribadeo y el proyectado ascensor de la Atalaya, buque insignia de la gesti?n de P?rez Vacas. De ellas, las dos primeras habr?n de ser asumidas, sin duda, por el gobierno actual y aceptadas como inevitables por los ciudadanos, por tratarse de hechos consumados e irreversibles.
En cuanto a la tercera, la del programado ascensor de la Atalaya, es un tema sobre cuya viabilidad y oportunidad, y dada su trascendencia, el alcalde actual y su equipo debieran reflexionar con calma, asesor?ndose con las opiniones, tanto de los miembros de la oposici?n, como del pueblo y aun de t?cnicos independientes. No vaya a ser que a Ribadeo le pase como a la Xunta con su Ciudad de la Cultura, en el monte Gai?s, que, por no hacer un estudio de viabilidad del proyecto se encuentra ahora sin saber a qu? va a ser destinada. Y en Ribadeo, al igual que en el monte Gai?s, puede ser que se est? engendrando un monstruo demasiado gravoso y de escasa utilidad.
Porque, ?de qu? se trata, en definitiva? ?Es este proyecto, fruto de las brillantes ideas del anterior regidor, la panacea que va a solucionar los problemas de un concejo tan endeudado? Estamos ante un servicio, a todas luces innecesario, carente de prioridad en un sensato programa de inversiones municipales y del que se van a beneficiar muy pocas personas. Un servicio de dudosa utilidad, que va a representar una gran carga econ?mica para el futuro de nuestro concejo.
Estamos ante un proyecto concebido con una ligereza espectacular por quien se dedic? a derrochar el dinero p?blico a manos llenas, como hizo con el convenio de los funcionarios, sin importarle las consecuencias. ?Se ha estudiado, por ejemplo, la rentabilidad social de este proyecto? ?Cu?les van a ser las consecuencias econ?micas que este proyecto va a implicar para los contribuyentes de nuestro concejo? ?A cu?nto van a ascender los gastos derivados del personal necesario para atenderlo, el costo de la energ?a para su funcionamiento diario y los gastos de su futura conservaci?n? ?Podr? el concejo de Ribadeo, actualmente tan endeudado, hacer frente a esta ostentaci?n?
De este programa se desconoce casi todo. Parece ser que su objetivo es comunicar el Paseo Mar?timo con la explanada de la Atalaya para que la gente pueda acceder desde los puertos al casco viejo de la villa, sin tener que utilizar los medios convencionales, como hasta ahora, y poder as? llegar a la Torre de los Moreno para contemplar, eso s?, c?mo se va cayendo a pedazos este acreditado emblema de Ribadeo.
Este problema no es de menor trascendencia para tomarlo a la ligera. ?Ser?, de verdad, ?casi nulo? el impacto visual de este proyecto, como proclaman los t?cnicos que lo elaboran? ?Puede uno fiarse de los criterios de Costas a la vista de tantas contradictorias actuaciones ejecutadas por este ente y que est?n aniquilando el ecosistema del litoral? Ante esta situaci?n caben dos soluciones: o cerrar los ojos y seguir adelante con el mencionado proyecto, ignorando el impacto futuro para la econom?a de un concejo tan endeudado y atenerse luego a las consecuencias; o pararse a analizar, antes de que sea demasiado tarde, su futura viabilidad a la luz de las posibilidades reales del Ribadeo actual para no tener luego que arrepentirse cuando ya no tenga remedio. Porque, a veces, hay cosas que, aun regaladas, no resultan viables ni aconsejables para la econom?a de un concejo como Ribadeo. V?ase, sino, el famoso ascensor instalado en San Pedro, en A Coru?a, averiado a los dos d?as de su inauguraci?n. Pero Ribadeo no es A Coru?a.
Sobre la conveniencia y viabilidad de este proyecto viene muy al caso aqu? aquella sentencia de Sancho Panza cuando, al abandonar el gobierno de la ?nsula Barataria, dec?a: ?Nadie tienda m?s la pierna de cuanto fuere larga la s?bana?. Un sabio consejo que deber?a hacer meditar a la actual corporaci?n. Y si este proyecto se llevara, finalmente, adelante, la corporaci?n municipal deber?a dedicar una calle ? que podr?a ser la que se hizo detr?s del Teatro - a quien tuvo tan brillante idea, para que quede constancia de la megaloman?a de su autor, ad perpetuam rei memoriam. Pues con el ascensor le pas? a P?rez Vacas lo que a D. Quijote con los molinos de viento que, como era lo que ?l ten?a en la cabeza, los confundi? con gigantes. - Jos? M? Rodr?guez

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