S?bado, 08 de diciembre de 2007

PASOS ELEVADOS Y BANDAS RUGOSAS

PASOS ELEVADOS

Dec?a el escritor franc?s Anatole France que gobernar quiere decir hacer descontentos. Y es verdad que, a veces, los gobernantes no hacen nada para evitarlo.
Cada ?poca tiene sus modas. Comportamientos de fans o seguidores de ?dolos a quienes la juventud trata de imitar. Una moda acaba de instalarse entre nuestra jungla juvenil que, carente de horizontes m?s s?lidos, necesita un modelo a quien imitar. La figura del gran campe?n ovetense, Fernando Alonso, piloto de la F?rmula 1, triunfador en los mejores circuitos del mundo, ha seducido a muchos j?venes necesitados de ?dolos, que pretenden imitar sus haza?as.
Son esos que nos sorprenden tan a menudo con carreras y competiciones nocturnas clandestinas, organizadas en nuestras carreteras, ciudades y villas peque?as, que ponen en peligro vidas y haciendas de muchas personas y, a veces, con resultados de muerte. Y s?lo por diversi?n, por jugar a parecerse a su mito, Fernando Alonso. Y Ribadeo no es una excepci?n a esta moda. Algunos de sus paseos y calles son el lugar elegido por estos imitadores descerebrados para celebrar en ellas estas competiciones clandestinas para imitar a su ?dolo. Actuaciones que ponen en peligro la salud p?blica y sus propias vidas.
Ante las repetidas denuncias de estos hechos la autoridad local ribadense, celosa de su deber, no ha tardado en reaccionar, intentando poner remedio a esta la situaci?n. Pero es, precisamente, el tipo de soluci?n elegido por la autoridad lo que ha provocado en la poblaci?n cierto rechazo y descontento. La soluci?n elegida por los alcaldes ha sido la m?s c?moda: castigar a todos los conductores para corregir los delitos de algunos. Las bandas rugosas y pasos elevados que han colocado en las calzadas para evitar la velocidad excesiva de algunos conductores limitan el derecho que tienen todos los ciudadanos a disfrutar de una conducci?n fluida y normal, oblig?ndolos a aminorar constantemente la velocidad y hasta a parar, en algunos casos, como pasa en la Avenida de Galicia, en Ribadeo. Una soluci?n que perjudica a los conductores por los da?os que causa en los veh?culos y el entorpecimiento en la fluidez de la circulaci?n. Como perjudica, tambi?n, la vida privada y familiar - algo a lo que todo el mundo tiene derecho - de quienes viven en las cercan?as, pues el ruido que los veh?culos hacen al atravesar las bandas rugosas, ocasionan una permanente perturbaci?n en las estancias y en el descanso de las personas. Una medida, fruto de otra moda, que juzgamos desafortunada, porque m?s que perjudicar a los infractores, que se van a correr a otro lado, perjudica a los dem?s ciudadanos. Como ser?a igualmente desafortunado tratar de cerrar un colegio porque a sus puertas se venden drogas. ?No ser?a m?s l?gico tratar, m?s bien, de detener a los camellos?
Se est?n tomando soluciones diversas para poner freno a este fen?meno que, a?n siendo muy c?modas para el gobierno local y, quiz?s, muy legales, no son las ideales. Y cada vez que un vecino denuncia que se est?n celebrando carreras de coches en alg?n lugar, all? corren las autoridades a poner obst?culos para evitarlo. Salvo casos excepcionales, muy justificados, no parece ser esta la soluci?n ideal por la trascendencia negativa para los dem?s conductores y para los mismos vecinos. Estas soluciones son la demostraci?n de la incapacidad que tienen las autoridades para conseguir, por medios menos molestos, que ciertos usuarios de la carretera circulen a la velocidad adecuada en cada tramo. ?No hay otras soluciones posibles para frenar a estos locos? La soluci?n debe pasar porque el control de la Polic?a o la Guardia Civil o la colocaci?n de radares impidan estas carreras imponiendo las debidas sanciones a los infractores. En el fondo, es un problema de tr?fico, como los dem?s y sujeto a las mismas sanciones. Y el pueblo no tiene por que pagar las consecuencias de las tibiezas de los gobiernos municipales que han convertido esta soluci?n en una rutina. Si ma?ana se tiene noticia de que se vio a un descerebrado conducir a doscientos por hora en la circunvalaci?n o en la carretera del faro, cosa que puede suceder cualquier d?a, ?tratar?n de solucionar el problema, una vez m?s, colocando bandas rugosas o pasos elevados? Y estas cosas pasan porque los que gobiernan no consultan al pueblo. S?lo lo interpretan, arrimando el ascua a su sardina.-Jos? M? Rodr?guez

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