S?bado, 16 de agosto de 2008

CUIDAR LOS PEQUE?OS DETALLES

Un año de gobierno ha sido suficiente para comprobar que la vida municipal del concejo de Ribadeo es conducida con eficacia y acierto, sobre todo si la comparamos con anteriores mandatos. El talante y el esfuerzo con el que este alcalde hace frente a los muchos retos que tiene pendientes son suficientemente demostrativos de su honestidad y capacidad de gestión. Retos, como ya he recordado otras veces, muchos de ellos heredados de los errores cometidos por anteriores alcaldes. Otros, fruto de su capacidad de gestión.

            Pero tampoco se trata de echar las campanas al vuelo, pues, como decían los escolásticos, bonum est ex integra causa, mallum ex quovis defectu, que en román paladino quiere decir que para poder afirmar de algo que es bueno, ha de serlo en su totalidad. Y aunque de minimis Praetor non curat, que para eso están los concejales y demás trabajadores municipales, es una pena que siendo realmente brillante la gestión que está realizando este alcalde, se vea a veces oscurecida por esas pequeñas carencias que la gente se encarga de comentar en los corrillos y que podrían ser fácilmente evitadas. Pequeños detalles que algunos vecinos de la villa  me comentan a veces en la calle pidiendo que los refleje en mis comentarios para que el equipo de gobierno los tome en cuenta y los corrija. Y hoy cedo, por una vez, a sus peticiones haciendo desde aquí un llamamiento a los responsables municipales para que se esmeren en subsanar esas lagunas.                                                                                                                          Me refiero, sin tratar de ser exhaustivo en su relación, a ciertos descuidos y dejaciones que la gente estima que son importantes para la calidad de la vida diaria y la buena imagen de esta villa. Pequeños detalles como es el de la limpieza frecuente de los contenedores para evitar los malos olores que tanto molestan a los transeúntes. O el ornato del parque municipal que está ofreciendo una imagen de abandono por unas obras extemporáneas que nunca se acaban y una fuente que lleva todo el verano sin agua y que testimonia cierto abandono y descuido de los responsables municipales. O la falta de supervisión por parte de los técnicos municipales de la ejecución de ciertos trabajos y obras cuyas consecuencias por su defectuosa ejecución habrán de sufrir luego los vecinos. Y no faltan tampoco quienes pongan seriamente en duda la eficacia administrativa de un concejo, con tanto personal y tan espléndidamente pagado, cuando hay que esperar dos días para obtener un simple certificado de empadronamiento. Estas y otras cosas que la gente me comenta en la calle son actuaciones y omisiones que el pueblo pide que se corrijan.

            Pero hay que decir también, en descargo del alcalde, que los vecinos que estas y otras cosas critican no están exentos de culpa y responsabilidad de que estas cosas ocurran. Tuvieron la oportunidad de exponerlas cuando el alcalde convocó al pueblo para someterse voluntariamente a sus críticas y ofrecer un marco de diálogo para analizar las deficiencias y éxitos de su gestión. Pero el pueblo, ocupado como siempre en sus asuntos privados, no acudió a la cita. ¡Sólo unas veinte personas acudieron a su llamada! Resulta más cómodo escurrir el bulto y luego protestar desde el gallinero y bajo un seudónimo.

            En fin, es bien sabido que no es fácil gestionar un concejo a gusto de todos, sobre todo cuando se ha de hacer en minoría y con pocas personas para ocuparse de los numerosos temas que dicha gestión implica. Pero el pueblo no tiene la culpa de esta situación. Si el grupo de gobierno la asumió en estas circunstancias tiene la obligación de sacarla adelante esmerándose en la gestión. Tengo la esperanza de que este comentario sirva para despertar la inquietud de los responsables municipales para que pongan todo su esfuerzo en servir a los vecinos como estos demandan y se merecen. E invito, también, a los vecinos a que expongan directamente sus exigencias y ruegos al equipo de gobierno en la seguridad de que esta es la mejor forma de colaborar en la consecución de los mejores objetivos para la comunidad ribadense. – José Mª Rodríguez


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