S?bado, 27 de septiembre de 2008

CUANDO EL PUEBLO HABLA

Pocos temas hubo en los últimos tiempos que levantaran tanto inquietud y tantas protestas entre la gente de esta comarca como lo hiciera la nave que Portos de Galicia pretendía levantar en el puerto de Mirasol en Ribadeo. Múltiples escritos y declaraciones se fueron vertiendo durante los meses pasados, sin olvidar las frecuentes tertulias y hasta asambleas informativas que este tema suscitó entre los ribereños de esta ría que, finalmente, convencidos de que movilizarse es una obligación moral y de supervivencia, acabaron expresando públicamente su rechazo frontal a esta iniciativa mediante una sonada manifestación.

            La renuncia a la ejecución de este proyecto que acaba de hacer pública la Xunta de Galicia no representa sólo el triunfo del sentido común del pueblo sobre la especulación, el triunfo de la sensatez popular sobre los intereses mercantiles de ciertas administraciones sino, sobre todo, el triunfo de la voluntad popular sobre las pretensiones y manipulaciones de ciertos políticos, así como el acierto de las decisiones de los gobiernos locales cuando las toman en sintonía con el pueblo a quien representan.  

            La nueva solución hallada para el embarque de la celulosa de ENCE demuestra que la construcción de la nave de Mirasol no era la única alternativa posible para la solución de este problema. Lo que confirma que las razones que movían a Portos de Galicia para tratar de imponer la construcción de esa nave, a costa de hipotecar el futuro de Ribadeo y del ecosistema de su ría, se basaban en otros intereses ocultos.

            Y aunque todos los políticos se esfuerzan en predicar que representan al pueblo y que trabajan en su beneficio, esta triste historia nos demuestra que no todas las decisiones que toman son las mejores posibles para los intereses del pueblo. Responden muchas veces a intenciones torcidas, intereses espurios e inconfesables alianzas en las que el pueblo suele ser ignorado y lleva siempre la peor parte.

            Porque aún quedan en Ribadeo y en algún concejo vecino ciertos políticos, felizmente amortizados, que sostienen que es a ellos a quienes únicamente compete la toma de decisiones que afectan a los intereses del pueblo y tratan, en consecuencia, de ignorar sus clamores y sus protestas. Los que así piensan y actúan ignoran que el suyo es un poder delegado del que el verdadero titular es el pueblo. Y la experiencia nos dice que el mal uso que de esa representatividad hicieron algunos de ellos les impulsó a cometer verdaderas aberraciones.

            Pero sobre todo esta historia nos ofrece una soberbia lección que el pueblo no debe olvidar: que cuando el pueblo, convencido de sus razones, alza su protesta contra las equivocadas decisiones de los políticos que nos gobiernan resulta difícil ignorar sus clamores y sus razones. Y eso fue lo que pasó en este caso con la nave de Mirasol.             La voluntad manifestada por la mayoría de los vecinos triunfó sobre las caprichosas decisiones de unos políticos que sólo actuaban movidos por los pretendidos beneficios económicos que se derivaban de sus decisiones, ignorando la historia de nuestra villa, sin importarle su futuro y despreciando el ecosistema de nuestra ría.  

            El pueblo no debe olvidar la lección que nos legaron estos acontecimientos: ante los abusos y los errores de gestión de los políticos y dirigentes que nos gobiernan, es al pueblo a quien corresponde el derecho de hacer oír su voz y enderezar con sus protestas las decisiones equivocadas. La movilización de los ciudadanos es, a veces, una obligación moral y hasta de supervivencia.                                                                                 Pero, a pesar del aparente triunfo del sentido común sobre el capricho de ciertos políticos, no creamos que el futuro destino de la ría esté aún asegurado. La pretendida nave sobre sus aguas no fue otra cosa que un paso más en este largo proceso de destrucción de la ría. Se impone ahora establecer instrumentos permanentes de protección para que estos hechos no vuelvan a repetirse en el futuro. Es necesaria la creación de un Plan de Ordenación ínter autonómico de la ría capaz de defenderla de las posibles agresiones que le puedan sobrevenir para garantizar su futuro. Y ante la manifiesta pasividad de las autoridades autonómicas que sólo dedican su tiempo y nuestro dinero a costosas y espectaculares celebraciones sobre la ría, sin alcanzar objetivos concretos tangibles, como aconteció hasta ahora con las reuniones de los presidentes de ambas comunidades limítrofes, es necesario que el pueblo reclame y exija las oportunas garantías para el futuro de este bello ecosistema y evitar que siga siendo objeto de las especulaciones de gente sin escrúpulos, tanto de la esfera pública como privada.-José Mª Rodríguez

 


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