Viernes, 03 de octubre de 2008

COMO EN SAN ANTONIO DE LOUREDO

Una cómica situación, sino fuera por la tomadura de pelo que representa para los vecinos y por el mensaje que nos transmite sobre la frivolidad con la que actúan algunos de nuestros ediles. Me refiero a la comedia que se montaron los concejales de Ribadeo por la colocación de unos bancos en el eucaliptal de O Cargadoiro.

            Una actuación que me recuerda el humorístico comportamiento de D. Horacio y D. Crisanto, en la serie de la TV de Galicia, “Padre Casares”. Dos curas que andan siempre a la greña; y cuando el uno dice que sí, el otro dice que no. Así pasa, también, con nuestros ediles: se enzarzan a diario en disputas, sobretodo en los plenos que se celebran en el consistorio. Unas veces son los miembros de la oposición contra el gobierno y otras los miembros de la oposición contra ellos mismos. Lo que no les impide ponerse luego a todos de acuerdo para compartir la tortilla en la misma mesa, al igual que lo hacen D. Crisanto y D. Horacio en la serie citada.

            Permítaseme resumir brevemente los hechos para quienes no los conozcan. Sucedió en un pleno municipal hace ya días. El equipo de gobierno municipal, siempre atento a humanizar la vida de los ribadenses, dio orden de colocar dos bancos en el pequeño eucaliptal que hay en el área recreativa de O Cargadoiro, en las proximidades del Castillo San Damián, para disfrute y descanso de los muchos transeúntes que frecuentan esa área recreativa. Pero sucedió que, en el pleno siguiente a dicha actuación, el portavoz del PSOE, el Sr. Pérez Vacas, formuló una pregunta al alcalde sobre la  colocación de esos bancos en un terreno de propiedad privada. Sorprendido el alcalde por esta pregunta y ante la gravedad que supone esa acusación y sin otra comprobación ordenó a sus huestes la retirada inmediata de dichos bancos. Pasado ya tiempo, cuando todo parecía estar ya olvidado, alguien dio a conocer al público que el mencionado eucaliptal era propiedad del concejo y no de carácter privado - como había afirmado el Sr. Pérez Vacas - y protestó por la retirada de los dos bancos. Sorprendido el alcalde y hechas las oportunas averiguaciones ordenó la reposición de los bancos en el mismo lugar en donde antes habían estado.

            Esta cómica escena nos sugiere varias observaciones acerca del proceder de los concejales y de la frivolidad con la que tratan los asuntos municipales.

            No se comprende que el portavoz del PSOE borrara tan fácilmente de su memoria la adquisición de ese terreno por parte del concejo en los tiempos en los que él era teniente de alcalde con el anterior gobierno del BNG, liderado por D. Eduardo Gutiérrez, hace ya años. Aunque la parte positiva de esta historia es que gracias a la amnesia del Sr. Pérez Vacas, persona más afín al mundo de las finanzas que al latín, se salvaron milagrosamente los eucaliptos. Pues si en los tiempos que ejerció como alcalde cayera en la cuenta de que eran propiedad del concejo, seguramente hoy no estarían ahí para cobijar con su sombra a los visitantes.

            Ante esta inconcebible reclamación del portavoz del PSOE no se comprende el sorprendente silencio cómplice de los demás portavoces de los otros grupos de la oposición. Pues sabían sobradamente que el terreno era de propiedad municipal.

            Lo sabía, por supuesto, el Sr. Rivas a quien, cuando se ocupaba de las tareas de la concejalía de Medio Ambiente con el gobierno del PP, yo mismo le insinué entonces, aprovechando el reciente carácter municipal de la parcela, la conveniencia de instalar bajo la sombra de esos eucaliptos unas mesas y bancos para solaz de los visitantes de esa área recreativa.

            Lo tenía que saber también, como no, el portavoz del PP, ya que la firma de esa adquisición había tenido lugar, si la memoria no me falla, durante su mandato. ¿Por qué se callaron, pues, ante la maquiavélica intervención del Sr. Pérez Vacas?

            Yo mismo, presente ese día entre el público asistente a dicho pleno, quedé sorprendido por el incomprensible silencio de los restantes ediles ante la desconcertante pregunta del Sr. Pérez Vacas.

            En cuanto al titular del concejo, que tan fácilmente cayó en la trampa que le tendió la oposición, debe aprender la lección: no aceptar lo que otros le digan sin otras comprobaciones y aprender a no fiarse de las personas que basan su estrategia política de oposición en las clásicas zancadillas, en vez de colaborar en el gobierno desde una postura de oposición, crítica, pero leal.-José Mª Rodríguez


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