S?bado, 29 de noviembre de 2008

IMPUESTOS MUNICIPALES

Ante esta crisis en la que estamos inmersos, todo el mundo esperaba la congelación de los impuestos municipales; pero el gobierno local de Ribadeo acordó incrementar en un 4,5% las tasas y precios públicos para el próximo año.

         ¿Es mucho o es poco? Algo de todo. Porque tiene mucho de abuso y poco de respeto a los vecinos. Y justifican esta subida diciendo que es “un ejercicio de responsabilidad dado el déficit existente en las arcas municipales”.

         Esta decisión, acordada en un Pleno que no abordó para nada la contención y la congelación del gasto en la gestión, como era de esperar ante esta crisis, al igual que hacen en otros concejos, nos lleva a plantearnos una pregunta: De acuerdo, el concejo está sin dinero, pero, ¿por qué? ¿Quién lo gastó? ¿Quién es el responsable de esta situación? ¿Son los alcaldes, dedicados a derrochar con demasiada alegría los fondos municipales, o son los vecinos?

         A lo largo de estos últimos años hemos asistido a una dinámica de continuo derroche en el gasto municipal, en actuaciones tales como las excesivas subidas salariales de algunos a través de un nefasto convenio, los numerosos viajes de placer, los gastos ocasionados en la promoción de la imagen política, una política de gasto excesivo en personal, las innumerables actuaciones superfluas en talleres y obradoiros, en actos culturales, deportivos y de ocio, el incontrolado consumo energético, las caprichosas exenciones a algunos en el pago de tasas que parece que también abundaron y muchas otras actuaciones a las que se dedica el concejo, como si fuera una ONG. La frivolidad con la que los responsables de la gestión municipal acometen estas y otras actuaciones son las que provocan esta angustiosa situación del Concejo, situación que ahora pretenden repercutir en los vecinos haciéndoles pagar coactivamente mayores impuestos.

         Lo sensato ante una crisis de gran calado como es la actual sería que se adoptaran medidas de austeridad. ¿Y qué medidas de austeridad ha adoptado el concejo? ¿Es que no hay otra forma más austera de gestionarlo? En tiempos no muy lejanos, que muchos aún recordamos, la función de los concejos se reducía a garantizar a la comunidad ciertos servicios esenciales, como eran los de agua, luz pública, limpieza y conservación de viales y calles, vigilancia del orden, ordenación del tráfico, recogida de la basura y poco más. Hoy, sin embargo, se encuentran embarcados en una creciente espiral de múltiples actividades, de las que antes se ocupaban  otros entes y organismos.

         Y aunque aplaudimos todas aquellas actuaciones que impliquen bienestar para los vecinos, creemos que lo sensato y lo justo en estos graves momentos de crisis es solucionar el problema del desequilibrado balance municipal siguiendo el camino de la austeridad. Reducir los gastos hasta conseguir el equilibrio necesario en las cuentas municipales, sin hacerlo repercutir en los vecinos que no son los responsables de esta mala gestión. ¿Cómo? Con mayor ahorro en gastos corrientes, en gasto energético, en actos culturales, en viajes de lujo, en la congelación de contrataciones de personal, en la contención de sueldos, dietas, comisiones y asignaciones, en el uso de los teléfonos y en tantos otros excesos que a diario se hacen. En una palabra, en apretarse el cinturón, como tiene que hacer todo el mundo.

         ¿Y qué hicieron  los grupos de la oposición ante esta decisión del gobierno? Con la sensata oposición de UPRI, a la que se sumaron los votos del PSOE, el mayor responsable del déficit municipal, el PP no dudó en apoyar ardientemente esta subida, argumentando lo poco que suponía para cada familia y lo mucho que significaba para las arcas municipales. A pesar de que las matemáticas y la lógica son ciencias cercanas, el portavoz del PP no comprende que el mismo argumento que utiliza para justificar la subida, sirve también para defender lo contrario; es decir, que la maltrecha economía de las familias afectadas por esta crisis se sostiene gracias a los pequeños ahorros que hacen todos los días, uno de los cuales sería el ahorro en la subida de impuestos.

         Y no es que uno no sea consciente del problema que la falta de recursos representa para la actividad del concejo. Pero lo que no se comprende es que se pretenda cargar ahora sobre los hombros de los vecinos las consecuencias de una gestión manirrota. Va siendo hora de que se ponga freno a esta espiral derrochadora.

         ¿Y qué piensan los vecinos de esta subida? Los tiempos de la rebelión irmandiña, de aquellos hombres explotados por la poderosa nobleza, quedan ya muy lejanos. Los resortes del engaño y de la seducción soy hoy mucho más refinados y sutiles de lo que eran entonces. Y así el pueblo calla y soporta sumiso cada vez mayores impuestos, mientras sueña con la utopía de un mundo mejor, pues, como le decía Sancho a su amo, “el sueño es alivio de las miserias de los que las tienen despiertos”.- José Mª Rodríguez

          


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