Jueves, 02 de julio de 2009

UN BARRENDERO PARA RIBADEO

           En estos difíciles tiempos que corren en los que, a pesar de la crisis, el concejo no duda en continuar con su política de contrataciones de personal como si nada pasara, no estaría demás que contratase a un barrendero para limpiar y adecentar nuestro concejo de tanta suciedad como se esconde, tanto en la sede municipal como en sus calles y plazas.

            Porque el concejo de Ribadeo está muy sucio. Se ve basura por todas partes. Dentro de la sede municipal y fuera de ella. Es verdad que tiene buenos barrenderos trabajando, pero o no son suficientes o carecen de la capacidad necesaria o de la autoridad suficiente para el desempeño de su cometido. 
            Y la suciedad no está sólo en las calles, que también y mucha, sino en otros estamentos no tan visibles. Es mucho lo que hay que limpiar. Y las escobas de los barrenderos ni dan abasto ni alcanzan los escondidos rincones a donde se debe llegar con la limpieza.

            Hace falta un barrendero con capacidad suficiente, que se tome en serio su trabajo y que limpie de una vez la calle Rodríguez Murias de la diaria presencia, agobiante y molesta, de escarchas y de personas vagabundas y extravagantes que con sus reatas de perros establecieron en ella su residencia permanentemente. Un problema que exige una solución urgente antes de que se cree un problema sanitario que puede acabar generando una plaga de ciertos parásitos, como pasó en otros lugares y erradicar esa imagen de villa de vagabundos.

            Se necesita un barrendero que maneje su escoba con suficiente carácter y habilidad para limpiar las aceras y demás espacios públicos invadidos por ciertas terrazas que están ocupando los espacios de diversión de los niños o la circulación de los peatones, obligándolos a transitar por el espacio reservado a los coches, con el consiguiente peligro añadido para sus vidas.
             Se necesita un barrendero que devuelva al parque de Santa María, convertido hoy en campo ferial, la dignidad y limpieza que necesita para recuperar su vieja imagen de espejo de Ribadeo y eliminar esos montones de piedra que llevan ya tiempo tirados en el espacio situado en las proximidades de la Oficina de Turismo para convertirlo en un pequeño jardín que dignifique esos entornos.

            Se necesita un barrendero hábil, capaz de limpiar al concejo de Ribadeo de esos mercenarios de la política, quorum deus venter est, que, en base a su atrevida ignorancia, no dudaron en dedicarse a cometer impunemente los mayores atropellos contra el patrimonio y la historia de Ribadeo. Alcaldes a quienes se les puede aplicar aquel axioma que dice que Rex illetratus est quasi asinus coronatus.

            Un barrendero capaz de barrer a todos esos gestores que se dedican a hundir económicamente al concejo, aumentando los gastos en actuaciones irracionales y electoralistas que se traducen en un grave endeudamiento al que tendremos que hacer frente los contribuyentes.

            Se necesita un barrendero para limpiar a Ribadeo de ciertos aprovechados que pretender vivir a costa de la política y gastar sin escrúpulos los dineros de los contribuyentes, hipotecando cada vez más al concejo con el único fin de promover su futuro personal. 
           Se necesita un barrendero que tenga carácter y autoridad para limpiar al concejo de ciertos parásitos que viven opíparamente a costa del dinero del pueblo, en vez de dedicarse a desempeñar su trabajo con diligencia y servir a los vecinos desde los puestos que tienen ecomentados.

            Es urgente contratar a un barrendero que se dedique a limpiar esa capa de suciedad formada por impenetrables cristales opacos, telarañas y polvo, que impiden que la claridad y la luz entre en las dependencias del concejo para iluminar todo lo que permanece oscuro y oculto en su interior. Un barrendero para que el pueblo deje de caminar a oscuras, pendiente todos los días de lo que dice la prensa, para intentar descubrir lo que allí se cocina en su nombre.

            Quienes se sientan con capacidad y voluntad para desempeñar con eficacia este trabajo, deben ir preparando su currículum para presentarlo ante los electores en la próxima campaña electoral. Al igual que hicieron otros personajes de aquellos lejanos tiempos pasados, de memorable recuerdo, el haber limpiado a Ribadeo de tanta suciedad sería su mejor premio. Pues, como decía Cervantes, “más vale el buen nombre que las muchas riquezas”.- José Mª Rodríguez


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