Martes, 14 de julio de 2009

EL PLENO DE LOS PRESUPUESTOS DE RIBADEO

De la política suele decirse lo que se dice del agua, que algo tendrá cuando la bendicen. La respuesta  a esta pregunta la dejo en manos de la imaginación de los lectores. Pero los beneficios han de ser ciertamente muy grandes para compensar los disgustos, sustos y preocupaciones que esta actividad lleva aparejados, que  ni suelen ser pocos ni leves.

            Porque preocupación y ansiedad fue lo que vivió el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez Barcia, en el último pleno ordinario celebrado en el salón del concejo el lunes pasado. Una preocupación y ansiedad que se hizo patente para el resto de los concejales y para escaso público asistente a la hora de la votación de los Presupuestos. Un público formado por cuatro personas que ponía en evidencia el nulo interés de los vecinos por conocer la situación económica del concejo y el programa de gestión que los políticos diseñan para gobernar la vida de los vecinos. Una apatía generalizada de la que los primeros responsables son los propios políticos que diseñan una gestión ocultista en la que procuran que los ciudadanos no entren para tener ellos las manos más libres.

            Y después de aprobar los restantes puntos por mayoría o unanimidad se llegó finalmente al punto principal del orden del día: La aprobación de los Presupuestos para el ejercicio 2008. Unos Presupuestos de casi nueve millones de euros y que tienen como principal novedad que contemplan mayores ingresos que gastos. Aquí dieron comienzo las sucesivas intervenciones de los portavoces de los grupos políticos que, uno tras otro y en diversos turnos de intervenciones, fueron exponiendo sus puntos de vista, razonamientos y opiniones ante el alcalde sobre las diversas partidas de los presupuestos.

            Empezó el delegado de hacienda, Vicente Castro, con una breve intervención intentando justificarlos y calificándolos de austeros con relación a los anteriores.

            El portavoz de UPRI, Sr. Rivas, critica en su intervención que se mantengan ciertas partidas que considera demasiado elevadas en detrimento de las inversiones en gastos sociales, que recomienda potenciar. El punto de la deuda a proveedores origina una fuerte discusión en la que interviene la interventora que discrepa de las afirmaciones del Sr. Rivas y pone en duda un informe de la antecesora en el cargo. Y, finalmente, el Sr. Rivas recomienda al gobierno que se dedique más a trabajar.

            El portavoz del PSOE critica la tardanza en presentarlos y protesta contra varias partidas como la recaudación por infracciones urbanísticas o los gastos protocolarios.

            La brevedad de este comentario me impide reflejar en toda su extensión la larga y bien trabajada intervención del portavoz del PP, Sr. Rodríguez Andina. Pero cabe decir que insistió en que debe buscarse más financiación externa, reducir más los gastos corrientes, como la propaganda excesiva y, en resumen, trabajar más. Abogó, con acierto, por unos presupuestos más austeros en estos tiempos de crisis, al mismo tiempo que manifestó sus dudas sobre las promesas del alcalde a quien le reprochó falta de voluntad política.

            Llegada la hora de la votación el tono áspero en el que se desenvolvieron las actuaciones de los portavoces de la oposición crearon en el alcalde una atmósfera de temor ante el resultado de la votación de unos presupuestos que no venían pactados al pleno. Por eso el alcalde, en unas reflexiones hechas en tono suplicante, admitiendo la complejidad de sacar adelante unos presupuestos desde la minoría, apeló a la responsabilidad de todos los miembros de la corporación para intentar salir airoso de esta situación. Disculpó a su concejal delegado de hacienda por la tardanza en presentarlos, intentó defenderse de las críticas de sus oponentes sobre los gastos en propaganda y otras partidas y se defendió de las acusaciones de falta de dedicación al trabajo. No dudó en justificar los gastos en los llamados talleres culturales, bajo la disculpa de que son inversiones sociales. Defendió, asimismo, con calor, y creo que con acierto, el establecimiento de la nueva Relación de Puestos de Trabajo del concejo para adaptarla a los tiempos modernos y a las necesidades actuales. Y, finalmente, prometió sacar adelante otras actuaciones solicitadas por el PP.

            Llegada la hora de la verdad, los presupuestos se aprobaron, aunque con sólo los votos del equipo de gobierno. Los dos concejales de UPRI votaron en contra, los tres del PSOE se abstuvieron y los cuatro del PP los aprobaron con su abstención.

            Es evidente que no se pueden incluir en este breve resumen todas las intervenciones de un pleno que duró cuatro horas. Quien quiera conocer más detalles del desarrollo de la sesión, los puede encontrar en la página Web del Concello.

            En mi opinión, esos no son los presupuestos que requiere la situación de crisis actual para el concejo de Ribadeo. Seguiremos siempre endeudados y siempre situados en el puesto de pedigüeños. Y las consecuencias de unos Presupuestos derrochadores son dos: Aumentar los impuestos a los ciudadanos y renunciar a subvenciones por no poder aportar la parte que le toca al concejo. Y todo por vivir esclavizados ante la creación de imagen con fines políticos.-José Mª Rodríguez 


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