Lunes, 24 de agosto de 2009

RINLO, UNA JOYA EN PELIGRO

            Los efectos del turismo mal enfocado y dirigido a la especulación se han cargado impunemente y en muy pocos años toda la costa barreirense. Ese hermoso rincón de la costa, que permaneció virgen hasta los años sesenta, fue invadido por un turismo desaforado, de consecuencias irreversibles que, como una imparable vaga de mar que se dirige hacia el oriente, inundó y sometió toda esa costa a los caprichos de la especulación. Una vaga de mar que sigue presionando amenazante la costa ribadense, que se ha salvado hasta el momento, y que amenaza con tragarse a nuestra mejor joya, Rinlo, en la que nuestros políticos acaban de descubrir  una mina para saciar en ella sus necesidades electorales.

            Rinlo, con su arquitectura popular marinera, la villa mejor conservada de la costa gallega, es una reliquia histórica de lo que fueron nuestros puertos en el pasado reciente. Nacido a la sombra de un pequeño refugio natural formado por el río de San Julián, sirvió de refugio a través de los siglos a los esforzados marinos que encontraban en el mar su forma de vida. Y así nació y así se conserva, inalterable, este hermoso rincón, testimonio de la forma de vida de nuestros antepasados. Sus callejuelas, con sus casitas nacidas en el escarpado acantilado, la idiosincrasia de sus vecinos, hombres curtidos en mares lejanos y sus mujeres, ejemplo de supervivencia en soledad y de lucha en el trabajo diario de sus huertas, son el testimonio de unos valores y de una vida, inexistente hoy en otros rincones, que piden ser protegidos.

            Tanto por los inminentes peligros que se ciernen sobre este pequeño puerto marinero como por lo que puede afectar a la forma de vida de esa pequeña comunidad que lo integra, creemos que es urgente poner en marcha sistemas de protección capaces de evitar que esta joya desaparezca de nuestro entorno, como desaparecieron otras de forma irreparable.

            La exposición celebrada entre los días 20 y 30 de agosto en el Fuerte de San Damián, en Ribadeo, titulada “As Portas de Rinlo”, fue un exponente de primer orden de los valores etnográficos de este pueblo y de sus gentes. Unos retratos que expresaban la autenticidad de quien se expone en su cotidianidad junto a la puerta de su casa, sin ninguna reserva, ante la barrera simbólica que se establece a través de la puerta de entrada a la intimidad de su hogar. Su finalidad no fue otra que tratar de concienciar a los vecinos, así como a las instituciones y autoridades, sobre la urgente necesidad de preservar lo que de auténtico y singular mantiene aún este pueblo. Pretender acallar o ignorar la voz de su promotora, la arquitecta Carlota Eiros, que lleva años entregada a la lucha por la protección de Rinlo, no es más que un entreguismo al fenómeno de la especulación en aras de conveniencias personales. Carlota Eiros, prácticamente avecindada hace más de dos años en Rinlo, junto con un grupo de incondicionales amantes de este histórico pueblo están trabajando y luchando de forma abnegada y empeñados desde hace ya tiempo en conseguir el máximo modelo de protección para Rinlo, que no es otro que lograr que sea reconocido y declarado como Bien de Interés Cultural (BIC). La única protección posible capaz de preservar esta villa de las ávidas miradas de los especuladores de turno y aún de aquellos que por ignorancia aspiran a un falso progreso y engañoso bienestar que acaba destruyendo lo mejor que tenemos.

            El futuro de Rinlo está en peligro. Para que Rinlo pueda seguir existiendo en estos tiempos de rápidos cambios que atravesamos y en los no menos difíciles que se avecinan es preciso dedicarle los más apropiados y más delicados cuidados. Hacen falta personas que, como Carlota Eiros, colaboren con su esfuerzo para proteger este espacio, frágil y fácilmente destruible. Personas que no cedan embaucados ante ciertos dudosos proyectos, sean de Costas o de otras administraciones, sin antes repensarlos y analizarlos con serenidad antes de que sea demasiado tarde para lamentarse. Y mismo he sido testigo (sirva como ejemplo de que no siempre la autoridad -el cargo- es garantía de acierto) de cómo un muy famoso arquitecto de Madrid, en las reformas que se hicieron en la catedral de Mondoñedo en los años sesenta, eliminó sin necesidad y sólo por ignorancia los hermosos rasgos del gótico cisterciense de que estaba dotada.

            Ignorar la contribución del gobierno local a la conservación de Rinlo sería una injusticia. Ahí está para demostrarlo el Área de Rehabilitación Integrada (ARI) con el que se le dotó. Pero una mayor protección, como la de la categoría BIC, establecida por la Ley 8/1995 de 30 de octubre, encargada de proteger, conservar y difundir los bienes más notables de Galicia, como los conjuntos históricos o lugares de interés etnográficos, etc., por lo que lucha Carlota, proporcionaría una mayor y definitiva protección en el futuro sobre los criterios relativos a la conservación de las fachadas, pavimentación de calles, mantenimiento de la estructura urbana y la silueta paisajística, así como mayores recursos económicos y humanos para futuros proyectos.

            La declaración de BIC para Rinlo ayudaría a tomar conciencia del valor del paisaje y a protegerlo de la presión de la cultura consumista dominante. Porque la arquitectura tradicional y el paisaje significan calidad de vida y de bienestar. Proporcionaría, además, las herramientas necesarias para su protección impidiendo la pérdida de su carácter original, como desgraciadamente pasó con otras villas marineras de nuestra costa gallega. Ha llegado la hora de la verdad para las autoridades locales. Suya es la palabra.- José Mª Rodríguez


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