Viernes, 30 de octubre de 2009

ACTUACIONES TEMERARIAS EN RINLO

            El excepcional paisaje que se extiende a lo largo de la zona costera en donde están ubicadas las cetáreas de Rinlo es el producto de la pátina que el tiempo ha dejado y la mano de las pasadas generaciones han ido imprimiendo a ese bello entorno del litoral. Una huella de la actividad y de la forma de vida de sus habitantes, representada por los pequeños huertos cerrados con paredes de piedra, expresión de la actividad laboral y cultural de los vecinos de Rinlo, y por las tres cetáreas que constituyeron su industria local en el siglo pasado. Pretender alterar ahora, como parece que pretende hacer Costas, el testimonio de la forma de vida de los habitantes de Rinlo, bajo el eufemismo de su “puesta en valor” con fines turísticos, equivale a patrocinar un grave atentado contra la herencia de las pasadas generaciones de este pueblo. Actuaciones a las que Costas ya nos tiene acostumbrados con casos como el del inútil ascensor de Ribadeo o el mamotreto del Faro.

            El proyecto de construcción denominado “Ruta de las Cetáreas de Rinlo”, patrocinado por la Demarcación Provincial de Costas, corre el peligro de acabar transformando negativamente esos valores transmitidos desde el pasado, representativos de su historia, borrando sus componentes de memoria y recuerdo de una forma de vida de sus habitantes. Alterar el aspecto que la naturaleza ha modelado en este reducto natural de las cetáreas de Rinlo, pavimentando sus ancestrales y discretos senderos con cemento, lastras, barandillas y otros caóticos y variopintos elementos extraños al paisaje, como se ha hecho en otras rutas similares muy cercanas a este lugar, con el único resultado de masificar el turismo como se hizo con la playa de Augas Santas, no es el mejor medio de proteger, conservar y potenciar la belleza primitiva y natural de nuestro litoral. Al contrario, constituye una intervención agresiva contra la ordenación de los espacios costeros, sin darse cuenta de que la belleza de nuestro espacio litoral no está en el cemento sino en el carácter rústico y agreste que ofrece la misma naturaleza. Con estas intervenciones y en el transcurso de pocos años pronto veremos todo el litoral lucense lleno de paseos artificiales y otras actuaciones agresivas que desvalorizan el patrimonio costero. Eso es lo que va a suceder en Rinlo y en su entorno con este proyecto. Desaparecido su aspecto actual, qué bellezas naturales nos quedarán después para contemplar y disfrutar? ¿Por qué hay que alterar y “poner en valor” un litoral que ya es en sí mismo un paraíso natural, para convertirlo en algo mediocre y artificial? ¿No es acaso posible conservarlo, tal y como es, para disfrutar del paisaje en todo su esplendor natural y leer en él la historia de los antepasados de Rinlo, manifestada en la autenticidad de sus senderos, de sus cetáreas y de sus huertos?

            Resulta curioso observar que estas actuaciones de Costas están dirigidas, según ellos, a “rescatar”, “recuperar” o “poner en valor” el patrimonio medioambiental. Y ante estos tópicos, uno se pregunta, ¿qué entiende Costas por “puesta en valor”? ¿De qué tiene que “rescatar” Costas este bello rincón natural de las cetáreas y “rediseñar” un litoral, que ya es un paraíso natural, para convertirlo en algo distinto y artificial? ¿Rescatarlo, acaso, de los naturales, sus habituales visitantes, y de la memoria de los rinlegos, para entregarlo a un masificado turismo que va a disfrutar de nuestros valores sin dar nada a cambio, salvo ruido, trastornos en la circulación y otros perniciosos efectos derivados de la masificada presencia humana? ¿En dónde está la necesidad de esos paseos artificiales? ¿O no fue esto lo que pasó con la playa de Augas Santas? Y cuando, a este paso, toda la costa esté “urbanizada”, ¿qué le quedará, entonces, de especial? ¿Es esto lo que queremos? 

            Todos sabemos que ese fenómeno hoy tan de moda que es el turismo, en el que se suele poner la solución a los problemas económicos de las comarcas, es un valor con dos vertientes distintas bien definidas: por una parte, la riqueza económica que el movimiento de masas representa para los pueblos y, por otra, la repercusión negativa que tiene para la conservación de los valores turísticos, debido, precisamente, a la masificación que representa y al impacto que tiene sobre los bienes a proteger. Las actuaciones que se pretenden hacer con este proyecto traerán, sin duda, por una parte, algún bienestar económico para la zona en la que dejarán sus dineros, creando riqueza, de la que algunos se aprovecharán; pero, por otra, nuestra costa será invadida por una gran muchedumbre de turistas que dejarán, como testimonio de su presencia, ruido y caos a lo que ahora es una zona apacible y agradable, llena de valores paisajísticos y etnográficos. Dos aspectos distintos, producto de una dudosa actuación de Costas, de consecuencias nefastas para la historia y la naturaleza, valores que merecen ser tendidos en cuenta y evaluarlos antes de que sea demasiado tarde, como pasó y continúa pasando con otras actuaciones en otros lugares a las que hice referencia en anteriores comentarios.-José Mª Rodríguez

           

           


Comentarios

Añadir un comentario