S?bado, 19 de diciembre de 2009

EMPIEZA LA COMPETICI?N

            En estas fétidas y revueltas aguas en las que España está sumergida por el dramático descrédito en el que ha caído la clase política y en las que la práctica de la pesca a río revuelto se presenta tan prometedora son muchos los candidatos que se disponen a competir en el estadio de la lucha política presentando su candidatura a ver si resulta su nombre premiado en el bombo.

            Y el PP de Ribadeo no es una excepción en la celebración de estos torneos. Al contrario, se diría que representa más bien un cambio de paradigma en cuanto al número de participantes, pues la presencia de tantos candidatos en esta ocasión en un pueblo de diez mil habitantes no forma parte de la tradición. Seis candidatos que se proclaman aspirantes para ser elegidos por su partido y liderar su candidatura para participar en la lucha por la alcaldía. Un número extraordinario de aspirantes que algunos explican como una expresión del comportamiento democrático de esa formación y de la alta capacidad de los afiliados del PP para aspirar al puesto de alcalde de Ribadeo. Ante este inusual acontecimiento la primera impresión que se tiene es de profunda admiración ante el hecho de que el PP tenga tan elevado número de personas dispuestas a consagrar su vida al servicio de los ciudadanos. Una explicación capaz de satisfacer los recelos y suspicacias más exageradas de cualquier crédulo observador, pero que no mitiga las dudas de la opinión de muchas personas a quienes la realidad diaria por la que discurre la degenerada vida política actual han vuelto absolutamente escépticos ante las verdaderas  e inconfesables intenciones de cualquier aspirante al poder.

            Nada menos que seis voluntarios dispuestos a ocupar la primera magistratura local cuando en estos últimos tiempos a muchos partidos les resultaba difícil encontrar un solo candidato para encabezar su lista. Candidatos que, después de haber sido esmeradamente escogidos, no pudieron evitar dejar un mal recuerdo en la mayoría de los ciudadanos de su paso por la alcaldía. Ver como ahora, súbitamente se ha despertado en ellos la abnegada vocación de servicio a la comunidad ribadense, sin arredrarse ante el sacrificio que representa, no deja de ser sorprendente. Seis personas del mismo partido dispuestas a participar en la lucha política por alcanzar el poder en Ribadeo y ejercer la máxima magistratura local. Confiemos en su rectitud de intención y esperemos que triunfe el mejor y que, una vez alcanzado el poder, sepa ejercerlo y no olvide aquella frase dirigida por Lord Acton al papa Pió IX cuando definió el dogma de la infalibilidad por el que proclamaba su poder absoluto sobre las conciencias: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Pero ante una clase política que, después de tanta corrupción como protagoniza, pretende justificar su corrupta conducta diciendo “yo también robo, pero menos que tu”, hacen falta grandes esfuerzos de comprensión para creer en la rectitud de intención de estos seis candidatos. Nos encontramos con una clase política que, a diferencia de lo que ocurría en los comienzos de la transición en que los aspirantes al poder, después de haber sido perseguidos por su lucha por la democracia, pasaban de las cárceles a la moqueta, hoy pasan a diario de la moqueta a las cárceles perseguidos por su comportamiento corrupto. Esperemos que esta supuesta grandeza de alma de los candidatos sea para bien de Ribadeo y que el partido, al elegir el candidato definitivo, no cometa el mismo error que Calígula cuando nombró senador a su caballo Incitatus.

            Presumir la rectitud de intención en los candidatos en estos tiempos que corren es un ejercicio de generosidad escasamente exigible a los ciudadanos, cansados ya de ver tanta corrupción por todos los lados y después de las experiencias sufridas en las pasadas legislaturas cuyas consecuencias aún están afectando gravemente a Ribadeo. Pero, reprimidas mis dudas y en un acto de fe sincera en su decencia y honradez, les deseo a todos feliz término en su aventura y les deseo que no se cumpla en ellos aquello a lo que alude la Biblia cuando dice que los padres comieron las uvas y los hijos padecen la dentera.- José Mª Rodríguez         


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