S?bado, 26 de diciembre de 2009

FELIZ A?O NUEVO

            Hemos llegado al final de una etapa. Un año sin pena ni gloria que despedimos sin añoranzas ni lloros por todo lo que con él dejamos atrás. Un año que nos trajo la crisis y con ella la recesión económica, el paro y el cierre de empresas. Una etapa en la que la falta de liderazgo político se ha aliado con el hundimiento provocado por la burbuja económica para sepultarnos en una larga noche de abatimiento y de desilusión. Un de año de triste recuerdo, de desilusiones y fracasos que deseamos que no retorne a nuestras vidas.

            La actual apatía en la que está sumida la vida socio política de Ribadeo no es más que el fiel reflejo de la decepción y el pesimismo que se vive en todo el Estado en el que la falta de un liderazgo responsable y eficaz mantiene a la sociedad hundida en el desaliento y en la decepción. 
         
            Pero el ritmo del tiempo no se detiene. El año 2010 está ahí a la vuelta de la esquina, esperando para darnos el saludo de bienvenida. Los horizontes que nos ofrece no son halagüeños. Las perspectivas que se vislumbran, con los actuales líderes políticos como guías, no son garantía de éxito, sino de más de lo mismo.

            Las perspectivas de futuro para Ribadeo corren pareja con las que se viven en el ámbito Estatal. La perspectiva de cambio que ofrecen los partidos no se hace creíble ni despierta la esperanza en la ciudadanía.

            Para devolver al pueblo la confianza en el futuro no basta un simple cambio político. Hace falta un cambio de paradigma. Es necesaria una profunda revisión del sistema político. Es necesario el cambio de la estructura territorial del Estado, de la Ley Electoral y aún de la misma Constitución. Es hora de dotar a España de un Estado auténticamente democrático con una nueva clase política que, ajena a otros intereses, se dedique únicamente al servicio de la sociedad. Una clase política que se dedique a construir de nuevo la estructura política, social y territorial del Estado y devuelva la fe y la confianza perdida de los ciudadanos en las instituciones.

             Con estas actitudes y estos deseos brindamos por la venida de un nuevo año que nos devuelva la esperanza, la paz y la alegría perdida. Feliz Año Nuevo.

           

           


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