S?bado, 09 de enero de 2010

LA DEMOCRACIA NO ES ESTO

             Con el correr de la democracia, los partidos políticos, no importa el color de sus siglas, se han convertido en las madrigueras en donde se cubijan todos aquellos que pretenden resolver su futuro a costa del sudor de los otros. Ese es su comportamiento actual y la concepción que tienen de la democracia. Y para ello elaboran un edificio ideológico y normativo en el que la captación del apoyo popular, como expresión de legalidad, juega un papel no despreciable. Para ganarse esa voluntad popular no dudan en acudir al engaño y a la utilización descarada de la voluntad de los ciudadanos para sus fines. Y así, con las falsas promesas que hacen en sus campañas electorales de gobernar con el pueblo y para el pueblo a través de la participación ciudadana, una vez conseguidos sus objetivos e instalados en el poder, gobiernan y actúan de espaldas y con menosprecio del pueblo buscando sólo la consecución de sus objetivos partidistas y personales.

            Las experiencias de las políticas desarrolladas por los distintos partidos que gobernaron Ribadeo en los últimos años son prueba fehaciente de lo que digo. A pesar de las cautivadoras promesas de participación ciudadana hechas en sus diversos programas y en sus mítines electorales, todos ellos, sin excepción, ejercieron el gobierno y tomaron sus decisiones guiados únicamente por sus propios criterios sin tener en cuenta para nada los criterios y la voluntad de la masa social que los había votado y que tenía que sufrir y aguantar los efectos de sus decisiones.

            El mismo gobierno actual del BNG, que en el primer punto de su programa electoral ofrecía a los votantes su voluntad de contar con el pueblo a la hora de tomar sus decisiones de gobierno, sigue la misma línea de actuación y comportamiento que sus antecesores, el PP y el PSOE, en el gobierno de la alcaldía. “Queremos un Ribadeo – decía en el primer punto de su programa – democrático e participativo onde a opinión dos cidadáns conte”. Pero el “diálogo y la comunicación directa” que prometía están ausentes de sus decisiones. “É unha obriga do goberno municipal… facilitar cauces de debate e opinión para os veciños e o tecido asociativo…” prometía en su programa. La doctrina estaba bien formulada, pero sólo fue utilizada como arma electoral. Llegada la hora de la verdad, de facilitar la participación activa en las decisiones de gobierno, las cosas fueron por otros derroteros en los que no estaban presentes los ciudadanos.

            Los dos Programas de Empleo lanzados por el gobierno de la nación, como arma para mitigar el desempleo, fueron una ocasión única para contar con la opinión de los vecinos a la hora de elegir las obras a desarrollar, tal como se hizo en algún otro concejo. La misma confección de los presupuestos municipales pudo haber sido una  oportunidad ideal para desarrollar y potenciar en el pueblo la democracia participativa haciéndole participar en la vida política con su directa opinión y dándole la ocasión de entrar a gestionar el destino de algunas partidas del presupuesto. Una ocasión perdida para consagrar la mayoría de edad democrática de la sociedad y dar salida al empuje vecinal para que pusiera su granito de arena en la gestión local. Una ocasión perdida para desmentir ciertos tópicos, democratizar las cuentas públicas y demostrar que la gente es democráticamente madura y está deseosa de participar en su propio destino.

            Algunos concejos, como el de Ferrol, están empezando a caminar por estos nuevos derroteros. En ellos se ponen en movimiento ciertas iniciativas dirigidas a lograr la participación ciudadana en los asuntos públicos. Se crean comisiones para vigilar la correcta ejecución de los proyectos contemplados en los presupuestos. Es así como la conciencia democrática empieza a despertar, tanto en los vecinos como en los dirigentes políticos.

            Ante la actitud antidemocrática de la mayoría de los partidos se hace cada vez más urgente la reforma de la Ley Electoral y aún de la misma Constitución que la ampara. Una nueva Ley Electoral que adjudique la propiedad de las actas de nombramiento de los cargos electos a los electores y no a los elegidos o a sus partidos y en la que los electores tengan más protagonismo, no sólo en las urnas sino en la gestión permanente que haga el gobierno elegido y de su propio desti

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  • Fecha: Mi?rcoles, 13 de enero de 2010
  •  | 
  • Hora: 17:15

Autor: jmrd_ribadeo

Muy bien