S?bado, 30 de enero de 2010

?y RIBADEO?

           Al analizar la vida política y social de nuestro país la impresión que uno se lleva es que va de mal en peor en todas las facetas de la vida social y política. La profunda depresión económica por la que este país está atravesando, impulsado por el desgobierno de ZP, tiene atemorizada y retraída a la sociedad, especialmente a todos aquellos a quienes la pérdida del trabajo ha postrado en la indigencia y se quedaron sin recursos para hacer frente a las necesidades más urgentes de la supervivencia. Desde que se hicieron las transferencias a las autonomías, y quedaron sometidas a los caprichos e intereses de sus ideologías de vía estrecha, los nacionalismos, y a los intereses políticos de los gestores de cada momento, la educación y la enseñanza están en los niveles más bajos de la historia de la cultura. Y la misma opinión negativa merecen los demás aspectos de la vida política de España: la inmigración desordenada y utilizada con fines electorales, la economía sumergida incumpliendo sus obligaciones tributarias, la seguridad ciudadana violada por las bandas de malhechores y toda la vida política desprestigiada por los numerosos casos de corrupción y la lucha por el poder. Todo un Estado caótico en el que la sociedad está sumida en la más profunda desesperanza y sin luces en el horizonte hacia el futuro. Un país a la deriva, empujado por los vientos de un falso progresismo y capitaneado por la ineficacia de Zapatero y la corrupción de los políticos. Este y no otro es el espectáculo que estamos viviendo.

            Y en este panorama de incertidumbre y de desesperanza, cómo se encuentra Ribadeo?

            Al igual que acontece con los demás pueblos de la geografía española Ribadeo no es ajeno a los efectos y avatares de una economía en declive y de una gestión pública ineficaz y corrupta y que afecta a toda la clase política. Un concejo, económicamente hundido, como la mayor parte de los concejos de España. La responsabilidad de esta situación corresponde por igual y especialmente, no sólo a las circunstancias depresivas que vive el país, sino sobretodo a todos los alcaldes que lo gobernaron últimamente. Impacientes por hacer una gestión deslumbrante de cara a las elecciones se dedicaron a derrochar los recursos públicos, es decir, de los vecinos, en fuegos artificiales. Es verdad que no se puede decir que todo lo que se hizo o se hace en Ribadeo sea negativo para la vida de este concejo. Y aunque el actual alcalde sigue sin estar concienciado de la conveniencia de cambiar el rumbo de su política por lo que toca a los gastos municipales y adoptar un camino de austeridad, aun con riesgo de exponerse a perder adhesiones de cara a las elecciones, no carece a veces de actitudes correctas que le honran como gestor, como su reciente negativa a subvencionar la presencia innecesaria de los políticos en la feria de Fitur. Una muy loable actitud, por fin, que trata de corregir esa moda en que dieron los políticos de utilizar los recursos públicos para su propia diversión, como hacían en años pasados con motivo de esta feria de Turgalicia o como hicieron años atrás con aquel famoso viaje de placer a Uruguay, organizado por la Diputación, bajo el pretexto de promover el turismo y cuyos frutos no se ven por ningún lado; sin olvidar las aventuras del ex alcalde Perez Vacas por tierras de la Bretaña francesa con la disculpa del famoso hermanamiento con Locdudy, que no podía cuajar ni cuajó. Por lo que a mi toca, felicito al alcalde actual por esta decisión llena de sentido común y de respeto a los dineros de los contribuyentes y lamento que no se atreva a aplicar la misma doctrina de austeridad a las demás actuaciones de gobierno.

            Y como las virtudes casi nunca van solas, hay que añadir ese nuevo despertar del primer edil hacia la participación ciudadana, hecho reflejado en la pasada reunión que mantuvo con la Mesa de Asociaciones. Si ese acercamiento al pueblo significa algo más que un gesto debido a las ya próximas elecciones, le felicito. Pero tengo mis serias dudas. Dudas que nacen de la negativa actitud mantenida hacia las asociaciones de vecinos con motivo de las últimas asignaciones de obras de los famosos Planes E de Zapatero. Una formidable ocasión perdida para contar con el pueblo en las decisiones y los asuntos que les afectan y escuchar sus opiniones por ser conocedores como nadie de los problemas que les afectan.

            Y aunque la prudencia y la necesidad desaconsejan cualesquiera otras aventuras que no sean sacar adelante los obligados servicios esenciales que demanda la comunidad, como la gestión administrativa, el servicio del agua, la recogida de enseres, la limpieza, la conservación de viales y áreas recreativas y poco más, no por eso dejamos de criticar el descuido y la apatía que se observa en muchos rincones y espacios de la villa de Ribadeo y de su concejo, que demuestran el abandono en que está sumido. Y mientras que a través de la Agencia 21 se esfuerzan en enseñar a interpretar el paisaje los bellos parajes de Ribadeo están abandonados. Citar, sin pretender ser exhaustivos, la aguja del reloj de sol del Cargadoiro, por ejemplo, que ofrece una triste imagen  de desidia y dejadez, demostrativa de la pésima gestión del titular de Medio Ambiente. ¿Y qué decir del surtidor de agua del Campo de Santa Maria que lleva más de un año inutilizado con el único fin de poder instalar las famosas carpas? ¿Y qué decir de la mal llamada fuente decorativa que ya no funciona? ¿Será, acaso, un preludio de lo que va a pasar con el famoso ascensor panorámico de la Atalaya que ni siquiera se atreven a inaugurar?-José Mª Rodríguez Díaz

           


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