S?bado, 13 de marzo de 2010

?ES ESTO UNA DEMOCRACIA?

            Hace ya más de treinta años que España es oficialmente un país democrático. Hay partidos políticos. Hay elecciones en las que se puede ejercer el sufragio del voto, al menos con plena libertad física. ¿Pero hay democracia real en el funcionamiento de las instituciones y el comportamiento de las personas? La experiencia que tenemos del funcionamiento de la vida política y de quienes ejercen la gestión pública nos dice que la democracia en España parece estar muy lejos de haber alcanzado su plenitud. Porque vivir en democracia no es sólo respetar las leyes y acatar la Constitución. La democracia real sólo se alcanza cuando en el comportamiento diario se mantienen actitudes verdaderamente democráticas. Pero lo que en realidad observamos en la vida diaria no es más que comportamientos propios de otros tiempos pasados, continuidad de unos hábitos y de una inercia que aún perviven en nuestro actual comportamiento y en muestro sistema político. 
           
            Viene esto a cuento de lo siguiente. Acaba de llegar a nuestros concejos el proyecto del Plan de Ordenación del Litoral de la Xunta, conocido por la sigla POL. Sin entrar a valorar la bondad y la oportunidad de los cambios que el nuevo gobierno del PP intenta introducir en las normas actualmente en vigor en Galicia con el fin de modificar ciertos criterios sobre la ordenación del territorio contenidos en la Ley do Solo de Galicia y los que el bipartito anterior adoptó sobre la ordenación del litoral, voy a referirme tan sólo al trámite administrativo que actualmente se le está dando en los concejos a la pretendida modificación de la ley.

            Los concejos disponen de un breve plazo de tiempo, hasta el 10 de mayo, para aportar las sugerencias que crean oportunas al proyecto del nuevo POL sobre la ordenación de su territorio. Y, como siempre, los dignatarios municipales, al menos los del concejo de Ribadeo, se disponen a organizar reuniones de estudio entre los concejales, representantes del pueblo, y a tratar de llegar a acuerdos para presentar sugerencias sobre lo que debe ser modificado en la oferta que les presenta la Xunta y de cómo debe quedar ordenado el territorio de nuestro concejo según los criterios y opiniones de los concejales.

            Y hasta aquí todo muy democrático. Los concejales, representantes del pueblo,  toman en su nombre las decisiones más oportunas para el concejo. Pero ¿se puede calificar de democracia real esta forma de actuar cuando, apoyados en sus propios y personales criterios, están tomando en nombre del pueblo decisiones que afectan a todos, mientras ignoran los criterios, las opiniones y los deseos del pueblo? ¿No habría una mayor garantía de acierto si se le diera al pueblo la posibilidad de opinar y exponer sus sugerencias y criterios sobre el POL? ¿Gozan, acaso, los representantes del pueblo del don de la ciencia infusa para poder asegurar que las decisiones que ellos van a tomar, ignorando las opiniones del pueblo, son las mejores posibles, las más apropiadas y las más convenientes para el concejo? 

            Lo realmente democrático, tanto en lo que se refiere al tratamiento del POL como a tantas otras cosas que suceden en el ámbito municipal, sería que los representantes del pueblo, después de informar debidamente a los administrados sobre el proyecto de la Xunta, mediante charlas informativas, solicitaran la opinión del pueblo a través de sus organizaciones vecinales para su posterior análisis y ponderación por los órganos de gobierno del consistorio. Y una vez conocida la opinión de los ciudadanos tomaran en consideración las decisiones más oportunas. Una manera de actuar, verdaderamente democrática que, sin duda, vendría a dar mayor seguridad y consistencia a las sugerencias y opiniones que el concejo debe elevar a los órganos de la Xunta.

            Porque la verdadera democracia no comienza ni termina el día de las elecciones, ni consiste sólo en el derecho del ciudadano a votar cada cuatro años, como creen muchos políticos. El voto es efímero, dura muy poco y el destino de la papeleta es el fuego. La democracia es otra cosa. Es la participación activa de los ciudadanos en la vida política diaria. Es una forma de vida y un modo de comportarse en política y en sociedad, fruto del convencimiento interior de unos derechos y unas obligaciones y de su práctica real en la vida diaria. Es ser consecuentes con el principio de que el poder reside en el pueblo y de que la representatividad no es tal si no está permanentemente en sintonía con el representado.- José Mª Rodríguez

           

           

 

 

 

 

                       

           


Comentarios

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  • Fecha: S?bado, 13 de marzo de 2010
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  • Hora: 11:26

Autor: agremon

Como tu dices, la democracia es otra cosa ... aunque se use la palabra democracia para lo que no es.