Mi?rcoles, 17 de marzo de 2010

LOS CONCEJALES DEL AYUNTAMIENTO DE RIBADEO

           No pretendo hacer una crónica al uso de un Pleno municipal del que guardo muy mal recuerdo por las actitudes de unos concejales que para adoptar decisiones toman en consideración la incidencia que estas van a tener en los electores de cara a las próximas elecciones, en vez de tomar en consideración, por encima de todo, el interés general de los ciudadanos.

            Porque eso fue lo que pasó en el Pleno municipal, celebrado en Ribadeo el día 15 del mes actual, con el trato que los concejales le dieron a la Ordenanza municipal contra la contaminación acústica en la villa de Ribadeo, presentada por el equipo de gobierno. Una Ordenanza, elaborada en el año 2006 por el anterior equipo de gobierno del PSOE que trataba de adaptar a las peculiaridades de Ribadeo el Decreto general promulgado por la Xunta para toda Galicia, y que ya fue adaptado en otras muchas localidades gallegas. Una Ordenanza que tuvo que permanecer olvidada en los cajones del concejo durante cuatro años por los mismos motivos: el miedo a la incidencia desfavorable que su aprobación pudiera tener en los resultados electorales de los grupos políticos que la apoyaran en la próxima convocatoria electoral.

            Es público y notorio desde hace ya muchos años el déficit de armoniosa convivencia que presenta la vida ciudadana en la villa de Ribadeo que, como pasa en otras muchas villas, supera lo razonable en la emisión de ruido, sobre todo en las horas nocturnas de diversión y de ocio, y sus negativas consecuencias para muchos vecinos. Hasta tal punto, que el propio concejo se encuentra condenado por sentencia judicial a abonar cierta cantidad mensual de dinero a un vecino por los daños que este abuso le está produciendo en su vida. Y ante este manifiesto atropello al derecho al necesario descanso de las personas, las autoridades municipales, una tras otra, se dedicaron a ignorar las denuncias y protestas del pueblo para no dañar con sus decisiones los resultados electorales de sus partidos en las distintas convocatorias. Hasta tal punto que, por ignorar las denuncias de algún vecino, un ex alcalde y altos funcionarios de este concejo de Ribadeo se encuentran incursos en procesos judiciales.

            El alcalde actual, en un alarde de valentía y responsabilidad frente a la anarquía actual, se decidió, por fin, a presentar al Pleno municipal esta Ordenanza para su aprobación y puesta en vigor, con el ánimo de regularizar una situación anárquica: la normalización de un escenario largamente demandado. ¿Y qué pasó? Que contra toda lógica fue rechazada por todos los partidos de la oposición, que forman mayoría en el Pleno. Y todos ellos bajo el falso argumento de ser extemporánea y de consecuencias gravosas para los locales nocturnos de copas. ¡Extemporánea, después de cuatro años esperando este momento! Y rechazándola por los gastos que su aplicación podría suponer para los hosteleros. El portavoz de UPRI, Sr. Rivas, añadió, además, la necesaria y previa especificación de las zonas de especial incidencia acústica en el PXOM, para proceder luego a una nueva redacción de la Ordenanza. El portavoz del PSOE, y autor de la actual redacción de la Ordenanza, el Sr. Pérez Vacas,  pidió un diálogo previo con los hosteleros afectados para poder proceder a una nueva redacción del texto. El portavoz del PP, Sr. Rodríguez Andina, aún reconociendo la necesidad de una Ordenanza, rechazó la urgencia en presentarla. ¡Después de llevar cuatro años esperando este momento! Y pidió, lo mismo que UPRI, la previa definición de las zonas afectadas por el ruido en el PXOM. Es decir, todos de acuerdo, por unas u otras razones, en dejar las cosas como estaban para no molestar a los hosteleros, futuros votantes.

            Y finalmente el alcalde, extrañado del rechazo de los grupos de la oposición, ya que antes no habían alegado en contra de la Ordenanza, suspendió el Pleno durante cinco minutos. Un receso que algún portavoz aprovechó para ir a departir y recibir los parabienes, por su postura, de los muchos empresarios de hostelería presentes entre el numeroso público asistente. El objetivo electoral se había logrado. Pasados estos momentos el alcalde sometió a votación esta propuesta. Fue rechazada por nueve votos en contra y cuatro a favor.

            Y mientras los políticos y los hosteleros se frotan las manos, la villa de Ribadeo seguirá sin Ordenanza reguladora del ruido, nocturno y diurno, mientras haya elecciones. Los vecinos seguirán soportando las largas noches de insomnio. Los contribuyentes seguiremos indemnizando a los afectados por las condenas judiciales. ¡Y todo, por un miserable puñado de votos y la poca responsabilidad de los grupos políticos que miran más por sus propios intereses que por los del pueblo! ¡Qué pobreza de consistorio que en cuatro años no fue capaz de aprobar una ordenanza que regule una materia que el mismo Delegado de Gobierno calificó de muy importante para Ribadeo! Es una auténtica vergüenza que se pasen el tiempo cobrando y sin hacer nada o ocupándose de las corridas de toros. Y ahora, vecinos de Ribadeo, corred a votarles.-José Mª Rodríguez

           

           


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