S?bado, 08 de mayo de 2010

"TODOS QUEREMOS M?S"

           Cuando la mayoría de la sociedad española sufre las consecuencias de la grave depresión económica que padecemos, tratando de no perder el trabajo y de poder subsistir para salir adelante, cuando cinco millones de parados se encuentran dependiendo de un pequeño subsidio para alimentar a sus familias y sin esperanza inmediata de volver a la vida laboral, cuando muchos empresarios hacen balance diario para ver si su negocio es capaz de aguantar un día más el temporal o tiene que disponerse a cerrar, los funcionarios del concejo de Ribadeo siguen empeñados, una vez más, en subir escalones en sus demandas salariales, sin importarles el balance de resultados de la empresa en que trabajan, ni el escándalo y el desprecio que representa su actitud para los vecinos asalariados o en paro y para los contribuyentes de Ribadeo. 

            Como si nada pasara, siguen reclamando impertérritos más subidas salariales con la excusa de una discriminación, que si bien es verdad que puede existir, no debe reparase con subidas salariales lineales sino, al contrario, bajando las excesivas y escandalosas percepciones de que disfrutan algunos. Acostumbrados durante años a manipular a alcaldes sin carácter ni celo por el concejo, que cedieron siempre a sus excesivas pretensiones para poder ejercer más cómodamente su responsabilidad y alcanzar así sus aspiraciones políticas, no dudan ahora en abusar de su posición privilegiada para obligar al alcalde actual a pasar por el aro de sus pretensiones y sin tomar conciencia de la situación en la que estamos metidos y sin sentirse solidarios con los demás trabajadores. Fue con esa actitud como lograron sacar adelante los últimos convenios salariales, verdaderos emporios de privilegios económicos, gratuitamente cedidos por el alcalde responsable de turno. 

             Por la parte alícuota que me corresponde, como copropietario de esa empresa que es el concejo, comparto y alabo la actitud del alcalde de no ceder a la pretenciosa propuesta del escandaloso convenio que los funcionarios pretenden sacar adelante. Para bajada de pantalones ya tuvimos bastante con la del ex alcalde, Sr. Pérez Vacas, que no tuvo ningún problema en firmar el convenio anterior, cediendo en todo a sus pretensiones.

            En vista de la actitud de los trabajadores, que el alcalde calificó muy acertadamente de indecente, parece que este se propone aplicarles la Ley de Presupuestos del Estado que prevé una subida salarial del 0,3%. ¿Y por qué no una congelación salarial, sujeta a revisión dependiendo de la eficiencia y eficacia con la que desempeñen su cometido? Porque, aunque la mayoría ejercen su cometido de forma ejemplar, algunos, según mi criterio y el de muchos vecinos, no pasan el examen de ingreso en cuanto a eficacia y trato respetuoso con los usuarios que a ellos acuden.

            Aunque en una cosa, sí, creo que tienen razón los sindicatos, si sus quejas son ciertas. En exigirle al alcalde que se mejore la Relación de Puestos de Trabajo propuesta por la USC, valorando adecuadamente, tanto los puestos de trabajo, como las funciones que desempeñan los empleados, de acuerdo con la categoría y necesidades de nuestro concejo y no utilizar dicha Propuesta para meter a sus amigos por la puerta de atrás. Sólo una cosa les faltó añadir a los sindicatos en sus protestas: que los sueldos se ajusten al trabajo que desempeñan y al sentido común. Algo que se nota de falta en la excesivamente optimista Propuesta de la RPT de la USC.

            El concejo de Ribadeo tiene que cambiar de andadura. Es necesaria una nueva planificación objetiva, más restrictiva, que contemple la situación económica actual del concejo, la eliminación de numerosas funciones duplicadas e innecesarias que ejerce y  la realidad social de la gente a la que sirve y gobierna. En vez del nuevo alcalde que los sindicatos esperan, al estilo del Sr. Pérez Vacas, para alcanzar sus nunca satisfechas aspiraciones, hace falta un alcalde con carácter de mando que sepa representar los intereses empresariales y poner a cada uno en su sitio, sin concesiones a las ambiciones y manejos de quienes pretenden convertirlo en objeto de sus ambiciones. Un alcalde con capacidad para poder exigir a los trabajadores un servicio eficaz y correcto con los usuarios y capaz de aplicar una congelación salarial cuando la necesidad lo exija. Porque la percepción que los sindicatos tienen de este problema desde dentro no siempre coincide con la opinión que se respira en la calle.- José Mª Rodríguez

           


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