S?bado, 16 de julio de 2011

AURORIDADES CIVILES EN LAS PROCESIONES

?????????? Somos muchos los que a?n recordamos aquellas procesiones solemnes del Corpus de los a?os del nacional catolicismo -? dos buenos t?tulos si no estuvieran unidos por el yugo y la mitra ? recorriendo las calles de Espa?a, presididas por las autoridades civiles y militares de turno, con sus bastones de mando y sus trajes de gala, con sus galones y sus fajines. Pero el tiempo que no pasa en vano y todo lo cambia, hoy nos ha dado una forma de gobierno democr?tico con una Constituci?n que nos define como un Estado no confesional y un nuevo Concilio que consagra la independencia entre el poder civil y el religioso, entre el Estado y la Iglesia.

??????????? No pude ocultar la agradable sorpresa que me produjo la ausencia este a?o de la tradicional presencia de nuestra Corporaci?n Municipal de Ribadeo en la solemne procesi?n del Corques Christi. A?n ignorando a quien se le hab?an encendido por fin las luces de la cordura, si a los pol?ticos o a la propia jerarqu?a religiosa, no pude por menos de aplaudir en mi interior a ambos colectivos por haber tomado tan acertada y largamente esperada decisi?n.

??????????? Pero, como dice el refr?n popular, poco dura la alegr?a en casa del pobre. Las protestas y acusaciones de algunos miembros de la Corporaci?n Local por la falta de la debida invitaci?n a este solemne acto, llorando as? la p?rdida de esta gran oportunidad de poner exponer su deslumbrante imagen a la admiraci?n popular, ocupaban las p?ginas de la prensa del d?a siguiente. Y as?, quienes juraron cumplir y hacer cumplir la Constituci?n, y ofrecieron al pueblo un gobierno de progreso, nos sorprenden ahora con sus a?oranzas de revivir los flecos de aquellos tiempos de nuestra pasada historia del nacional catolicismo. Tiempos en los que se fijaban por decreto lo honores militares que se deb?an rendir al Sant?simo Sacramento: armas rendidas e Himno Nacional. Y era as? como la Sagrada Hostia era llevada bajo palio por nuestras calles, rodeada por las autoridades civiles con sus bastones de mando y sus trajes de gala y por las fuerzas militares con sus fusiles con bayoneta calada. Una vieja estampa, parece que no del todo a?n? superada, en la que la pretendida unidad pol?tica de la naci?n exig?a la unidad de la fe, a imitaci?n de aquel acuerdo medieval firmado en la Paz de Augsburgo que reconoc?a a los pr?ncipes alemanes el derecho a establecer la religi?n de sus s?bditos: ?Cuius regio, eius religio?, es decir, seg?n la religi?n del rey, as? ha de ser la de los s?bditos. Un axioma por el que se expresaba la alternancia de religi?n entre los pr?ncipes electores del Sacro Imperio Romano Germ?nico que eleg?an para su Estado la fe protestante o la cat?lica, seg?n las conveniencias pol?ticas de cada momento. Un anacronismo hist?rico, residuo de un pensamiento pol?tico y religioso que a?n hoy a?ora aquellos tiempos pasados en los que la unidad pol?tica exig?a la unidad de la fe de los s?bditos, utilizando la fe para fines profanos e ignorando que la fe no es una decisi?n de los estados, sino de las personas.

??????????? Actitudes anacr?nicas de aquellos que no renuncian a utilizar todos los medios posibles, hasta las mism?simas procesiones, como era esta del Corques, para hacer visible su cautivadora imagen ante los futuros votantes. Actitudes que, m?s que servir a la fe, pretenden servirse de ella. Y son muchos los que a?n hoy, ampar?ndose en la tradici?n y considerando err?neamente a las procesiones como puros actos sociales m?s que religiosos, defienden la presencia de las autoridades civiles en ellas. Los que as? piensan ignoran que, como alguien dijo, Trono y Altar no son una buena combinaci?n.

??????????? Fue el concilio Vaticano II el que, interpretando el consejo evang?lico ?dad a Dios lo que es de Dios y al c?sar lo que es del c?sar?, consagr? la independencia y autonom?a entre la comunidad pol?tica y la confesi?n religiosa. Y nuestra propia Constituci?n as? lo avala cuando en su art?culo 16.3 dice que ?ninguna confesi?n tendr? car?cter estatal?.

??????????? Estas anacr?nicas y permisivas actitudes de la Iglesia velan, m?s que revelan, el genuino rostro de la religi?n. Y el cristianismo no puede seguir manteniendo actuaciones del pasado, que en estos tiempos resultan anacr?nicas e incluso nocivas. Tolerar la presencia de las autoridades, en cuanto representantes de una sociedad civil, pol?tica, ideol?gica y religiosamente plural y de un Estado no confesional en las procesiones no refleja la mejor imagen de una Iglesia verdaderamente libre y depositaria de la denuncia prof?tica. Pues una cosa es la colaboraci?n de las instituciones del Estado con la Iglesia en la gesti?n del bien com?n de la sociedad y otra distinta la presencia del poder civil en cuanto tal en las actuaciones religiosas de una confesi?n concreta, vulnerando as? la confesionalidad del Estado a quien representan y su neutralidad ante las distintas opciones de conciencia que pueda tener la ciudadan?a a quien sirven.

??????????? Y si la Iglesia quiere romper de verdad con los ?ltimos lazos de ese concubinato pecaminoso que a lo largo de la historia mantuvo con el poder civil no tiene m?s remedio que romper con esas complicidades actuales que, como flecos de un oscuro pasado, mantiene a?n con las autoridades civiles, como tan po?ticamente nos recordaba ya en el siglo XIX el poeta orensano, Curros Enr?quez, en su Divino Sainete: ?De Cristo a m?stica esposa / fixo nefando adulterio / i a s?a falta vergonzosa / non ter? perd?n divino / sen?n cando a Cristo torne / dos brazos de Constantino?.

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