Mi?rcoles, 09 de noviembre de 2011

A QUIEN ALGO QUIERE ALGO LE CUESTA

            El pasado día 9 de noviembre tuvo lugar en Ribadeo el Pleno Municipal sobre la subida de impuestos y tasas. La mayoría absoluta con que la ciudadanía ribadense dotó al gobierno local resta emoción ahora a los acontecimientos plenarios ya que, al igual que en las novelas de Agatha Christie, siempre se conoce el final. Unas más que otras, y con pequeñas excepciones en materia social, en este Pleno todas las Ordenanzas Municipales quedan modificadas al alza con la aprobación del BNG en mayoría y el voto en contra o la abstención de los restantes grupos de la oposición que pidieron una mayor contención en los gastos superfluos en vez de subir los impuestos. Un jarro que agua fría sobre las cabezas de aquellos contribuyentes de este concejo que, afectados en sus economías por la profunda incidencia de la crisis económica que padecemos, esperarían otra respuesta más solidaria de su gobierno local que evitara agravar su empobrecida situación económica. Pero, la cruda realidad se impone. Mientras otras administraciones tratan de reducir gastos para bajar los impuestos, el concejo de Ribadeo, insensible a la realidad de la crisis que nos afecta, sigue con su tradicional dinámica de aumentar los gastos y subir los impuestos, como si nada pasara.

            La realidad y la lógica de la situación se han impuesto. Para no subir los impuestos habría que reducir los gastos, es decir, renunciar a muchos servicios, muchos de ellos de lujo y otros que no le son propios, de que se ha dotado el concejo en estos últimos tiempos. Pretender seguir con el mismo nivel de servicios que en aquellos pasados tiempos de las vacas gordas y sostener este costoso estado de bienestar sin trasladar sus costes a los contribuyentes sin subir los impuestos, es imposible. Son las consecuencias de aquellos tiempos pasado en los que rebosaba la abundancia y en los que algún alcalde famoso presumía en los Plenos diciendo “¿será por dinero?”. Pero, ¡hay!, aquellos tiempos ya no se corresponden con la triste situación económica que nos toca vivir en la etapa actual.

 Pero parece, no obstante, que a los ciudadanos de este concejo y a su gobierno les pasa lo mismo que a Zapatero: niegan la realidad de la crisis. Resistiéndose a aceptar la triste realidad actual, los ciudadanos siguen demandando cada vez más y mejores servicios, mientras el gobierno local, en una permanente huída hacia adelante, sigue agravando el presupuesto municipal con la contratación de más personal, más y mejores ofertas de servicios superfluos, y otras temerarias actuaciones que conllevan gastos enormes e innecesarios.

            Pues bien, ante esta situación tan incongruente, al gobierno de Ribadeo no le queda más remedio que subir los impuestos. Y a los contribuyentes no les queda más solución que pagarlos, pues, como dice el adagio “a quien algo quiere, algo le cuesta”.

            Por otra parte, lágrimas de cocodrilo no valen. El pueblo no tiene derecho a  quejarse. Más bien al contrario, los nuevos impuestos deben ser aplaudidos, pues esta subida no es otra cosa más que la expresión de la voluntad mayoritaria de los vecinos de este concejo que han elegido a este gobierno para administrar nuestras vidas y haciendas. Y si el pueblo quiso un gobierno que mantuviera y aún aumentara estos servicios y esta desproporcionada administración, hay que pagarlos con la subida de los impuestos, pues la voluntad del gobierno es la voluntad del pueblo.

            Ignoro a dónde nos conducirá esta optimista visión de la vida. La realidad económica que se vive y que se proyecta hacia el futuro no parece prometedora. Ante esta triste situación la reacción normal parece que debería haber sido optar por una reducción drástica de los gastos en vez de aumentar los ingresos mediante los impuestos a los vecinos. ¿Hasta cuándo podrá aguantar la sociedad esta presión impositiva? Ya lo advertía Cervantes cuando le hacía decir a Sancho “nadie tienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana”.

            Renuncio, por lo extenso y complejo de su enumeración, a detallar las distintas Ordenanzas afectadas por este incremento impositivo. Ya se enterarán Vds. por sus efectos en sus bolsillos. En general, los servicios más básicos quedan afectados por la aplicación de la subida del IPC acumulado que, como se hizo en un gobierno anterior dirigido por un alcalde “de cuyo nombre no quiero acordarme”, lo tomarán del período que más ventajoso parezca a los intereses del gobierno local y que asciende a un 3,9 por ciento. Otras subidas, con las que estoy más de acuerdo por afectar a ciertos sectores de alto nivel económico o por ser servicios de lujo, soportan subidas de dimensiones extraordinarias. Entre estas últimas se cuentan las que afectan a las terrazas del sector de la hostelería; a los cajeros de los bancos que tratarán de compensar aumentando sus comisiones bancarias a los clientes; y ala Escuelade Música que grava de forma importante las matrículas de los alumnos.


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